the coastal challenge
Este ha sido nuestro principal objetivo para el 2008. ¿Motivos para
elegir esta carrera? Nos gustó la idea de conocer el pais, teniamos
buenas referencias de la edicion del año pasado (Gracias Xavi Marina), y
además Emilio, Josero y Jose, tres amigos de otras batallas, tambien se
animaron, con lo que conformamos un extraño equipo, pero que a la postre
ha sido una piña. Quiero repetir con vosotros, chicos.
De la carrera solo podemos decir que esta genial: una gran
organización capitaneada por
Tim Hölmstrom y Rodrigo Carazo, con un gran equipo de voluntarios,
el apoyo de la Cruz Roja y unos cocineros que nos han mimado
literalmente. El equipo de fisioterapeutas (no incluidos en el precio
pero que merecía la pena pagar) nos ha ido arreglando las patas, porque
sinceramente no nos esperábamos tanta dureza. Para mi la definición de
rompe-piernas ha cambiado.
El recorrido nos llevó por toda clase de paisajes: selvas, volcanes, rios, mucha agua, mucho barro, muchísimo desnivel acumulado, calor,
viento.....
Lo hemos pasado genial, y sinceramente recomendamos a todo aquel que
este pensando en una prueba para el año que viene que no lo dude, The
Coastal Challenge tiene mucho que ofrecer.
FOTOS DEL EVENTO:
Aqui teneis las
fotos de Javier y de Jackie, fotografa que participo en la prueba
Andrés Vargas es uno de los fotografos que hizo el seguimiento de la
prueba, aqui teneis unas maravillosas fotos.
RELATO
Javier
Hernández
Empiezo..........
El pasado 24 de Enero nos fuimos desde
Algeciras hasta Madrid en coche, salimos a eso de las 18:30 y llegamos a
las 2:30 de la noche. Nos esperaba Emilio con unas camas confortables y
calentitas. Nos levantamos a eso de las 7 y nos fuimos los cuatro a
Barajas. Allí nos juntamos con Josero y luego apareció Valladolid y
Sra.(Eva), todo risas y bromas... vamos a facturar... Llegamos al
mostrador y nos dice el azafato "no hay sitio...", Emilio se iva, se iva,
se iva, ...la famosa vena cabezoidal de Emilio, una que le cruza la
calva se hichó y eso hace que le suba toda la sangre a la cabeza con lo
que deja los testículos fríos y se marea de cabreo, un número¡¡¡
Empiezan las combinaciones para buscar
vuelo pero era muy peligroso eso de dar vueltas por el mundo cambiando
de aviones para llegar al mismo sitio 5 horas antes y se podían perder
las maletas. Emilio sentado en suelo de la T4 enfriaba su vena con el
pavimento para que la sangre volviera a sus partes bajas y se
restableciera un equilibrio en su organismo. LLegamos a la conclusión
que no había otra solución que esperar y nos untaron con los 600€ a cada
uno para que nos prostituyéramos del todo.
Al día siguiente a la misma hora en
Barajas, tras haber vageado y comido por la capital del Reino, esta vez
sí, a las 12:45 salimos de Madrid destino San José. El vuelo se hizo
algo pesado por las horas (11) pero ameno por el pitorreo reinante.
Llegada al aeropuerto de San José, ya era
hora, vamos a por las "cajas"... empiezan a salir y faltan 2 de las
siete, CAGONTÓ. A mi pobre amigo Manuel López se le descompuso la cara y
al resto se nos quedó un mal cuerpo... fuimos a reclamar, allí habían
perdido no sólo las nuestras, que desastre...
Nos fuimos al hotel y vimos a la gente de
la organización, nos hicimos notar y fuimos a por las reservas de las
habitaciones... sólo habían reservado una de las cuatro, menos mal que
había sitio. Y por fín pudimos hablar con la gente de THE COASTAL
CHALLENGE
Nuestro
primer contacto con la organización fue un poco tenso, estábamos
nerviosos, sudorosos y habíamos llegado tarde. Nos dieron las camisetas
que teníamos que ponernos el primer día y faltaban tallas, a Emilio le
dieron una XL y mientras volvía a enfriar su vena le convencimos para
esperar y ver si aparece otra talla...bueno empiezan a hablar en inglés
(americano) y nos enteramos de la mitad...faltan
imperdibles...rellenamos las fichas médicas con una médica mas seca que
la mojama pasada de fecha...pero yo sabía que todo esto era producto del
cansancio, esto tenía que cambiar cuando amaneciera el nuevo día.
A las 3 de la mañana en la recepción con
todo preparado para montarnos en autobús, allí estábamos con todo listo
y el pobre Manulobe sin su caja. Nos fuimos a desayunar, el ambiente era
otro, ya estábamos algo más relajados y le cambian la camiseta a Emilio,
le dan una L, o sea ya no le llega por el tobillo sino por la rodilla, se
pone algo mas relajado. Devoro el desayuno abundante sin darme cuenta
que tengo que montarme en un bus cuatro horas.
Una vez en el bus nos sentamos al final,
como si fuéramos colegiales fumando a escondidas, y tras dos horas de
camino... empiezo a marearme, curvas y mas curvas, al cabo de cuatro
horas empiezo a "largar" sin parar hasta que paramos en el destino.
Emilio inmortaliza el momento con una foto, ya la traerá... patético, un
espectáculo, que se le va hacer, un dia malo lo tiene cualquiera. Pero
no me dí cuenta que iba a hacer 23km sin nada en el estómago.
Llegamos a El Arenal, un pueblo en la base de un volcán extigido y que
está rodeado de una densa selva. Nos advirtieron que había serpientes
venenosas, la CORAL y la BOA, si la veíamos simplemente no tocarlas ni
molestarlas, pasar de largo, y ver donde poníamos las manos. Ya estas
explicaciones fueron en castellano, entre los hispanohablantes estaba
Rodrigo Carazo, uno de los organuizadores, buen tipo y buen organizador,
otro, el encargado de la gente que acompañaba, Eduardo, era muy amable y
nos dió todo tipo de consejos y nos tranquilizó. Los acompañantes se lo
pasaron muy bién.
Empezó la etapa y mantuve un ritmo
constante y lento, puro kroqueta, me acompaña Manulobe, se pone a
llover. Nos habían dado los ROAD-BOOK de las etapas y veíamos que
teníamos una subida de 1000m hasta la cima del volcán. Llegamos juntos
hasta las primeras subidas y gracias a mi amigo no desfallecí ya que me
dió un "pajarón" debido a lo poco que tenía en cuerpo, llovía a
cántaros, barro hasta el tobillo, humedad densa y neblina preciosa.
Llegamos arriba los dos juntos y no podimos ver el crater ya que la
niebla nos lo impedía, pero independientemente de mi estado era un
gustazo de sitio para correr, barro, agua, selva, "pura vida".
La bajada fué rápida, entre raices y
agujeros, con cuidado llegamos hasta el llano, Manulobe pone la directa
y se marcha, yo sigo hasta el puesto del km15 donde como piña (muy
buena) y me recupero algo, sigue lloviendo a mares. Tras subidas y
bajadas llenas de charcos llegamos a los pies de una gran cuesta, con un
"tiqui-taca" llego arriba y en una bajada blanda y resbaladiza arribé en
el campamento que estaba situado en una zona de Bungalows, seguía
lloviendo...Una 4 horas y pico, una barbaridad, pero satisfecho de haber
terminado, me acordé de mis bastones....
Me alegré de ver que todos habían hecho
unos tiempos muy buenos y me encontré una tienda grande montada.
Nosotros llevábamos dos tiendas, Emilio otra y Valladolid otra, pero al
perder las cajas nos desorganizamos y Rodrigo nos dejó una grande,
nosotros le dejamos las nuestras a otros... Había comida al llegar, muy
buena, duchas, lavábos, un bar, internet de la organización y pudimos
escribir algo en el foro. Estuvimos riéndonos en el bar, cenamos a las 5
y nos acostamos los siete en la tienda aprovechando los colchones que
teníamos...La cena muy buena, los cocineros simpatiquísimos y el
ambiente empezaba a ser cada día mejor. Rodrigo nos comentó la etapa del
día siguiente y nos recomendó paciencia...
Manuel
López:
Primera etapa
Como cuenta Javier, el viaje en autobus nos
dejo tocados, especialmente a él. Llovia ya desde el principio, y yo
preocupado por mojarme mis únicas zapatillas el primer dia (iluso de mi,
no se secaron en toda la semana).
Salimos tranquilos, me pegué a Javi, porque
ya nos conocemos y sabia que el estomago vacio podia jugarle una mala
pasada. Ademas era el primer dia, asi que tranquis. Ya en los primeros
metros vemos que 10-12 corredores tiran fuerte, entre ellos todos
nuestros amigos Iberos, y el resto se queda detras de nosotros. Bueno,
nos esperaba una larga subida, asi que tiki taka pa´rriba, en eso
tenemos experiencia. Mucho barro, niebla, lluvia. Pienso coño, esto debe
ser la jungla. A mitad de subida Javi se me pone blanco, e intento que
coma algo, pero no puede. Nos empiezan a pasar competidores, pero que
mas da. Con alguna parada llegamos arriba, y cuando pienso que lo peor
ha pasado, me encuentro con una bajada por un manglar con raices y
barros por los tobillos, asi que atentos para no partirnos la crisma.
Bajando Javier se encuentra ya mejor, asi que cuando salimos de la selva
a una pista, tiro a ver donde llego. Adelanto a 6 o 7 corredores, y veo
otro grupo de 5 en la ultima subida, pero ya no llegue a cogerlos,
ademas, para que darme mas calenton, con todo lo que queda, mejor
guardar las energias para cuando de verdad hagan falta (y tanto que me
harian falta).
Llego al campamento y lo primero que
encuentro es el bar (que instinto el mio) y a los coleqas sentados dando
cuenta de las primeras Imperiales. Esta seria la tonica de todos los
dias, terminar y al bar, y si no hay bar se improvisa. Creo que la
cerveza nos salvó la vida en los siguentes dias.
Etapa 2:
57 kms. A mi me parecieron 157.
Estabamos avisados de que a 500 m de la
salida ibamos a cruzar un rio, hasta tres veces. Sospechando que ibamos
a tener accion, aprieto el paso en la salida para ir con los compis
rapidos, Emilio, Valladolid, Alonso y los demas. Empezamos por una zona
paralela al rio, con una mezcla de agua-barro por los tobillos que
salpicaba un monton: aquello , por los juncos y tal, parecia el Vietnam
de las pelis. Vamos cruzando de cuando en cuando el rio, pero aun
faltaba lo mejor. Llego al primer cruze profundo, y veo pasar a Emilio,
nadando a braza rio abajo, marcha atras!!. Emilio, que haces? le grito,
no contesta, bastante tiene con intentar llegar a nado al otro lado.
Bueno, para esta gente cruzar un rio es mojarse minimo los guebos,
porque pasamos 10 veces sobre el rio, 4 veces bien por encima de la
cintura. Al salir hacia arriba, nos encontramos una especie de cañon
empinado, de barro arcilloso que tendriamos que subir, ayudados de las
manos e intentando no dejarnos atras las zapas. Asi, rodeados de barros
y plantas vamos subiendo. Yo llevo una sola botella de agua, el Camel
esta en Madrid, en algun lugar de la T4. Una vez arriba, ya estoy
rodeado de los corredores con los que haria casi todas la etapas, todos
guiris. Empieza a apretar el calor, y me quedo sin agua. De aqui al PC1
es puro sufrir, pero finalmente llego, tomo agua, sandia, piña y arranco
de nuevo. El paisaje cambia , se abre, veo paramos, y puedo correr de
nuevo. Cuando levanto la cabeza y veo donde estoy, se me eriza la piel:
no se puede uno sentir mas vivo que en estos momentos. Pongo musica en
mi MP3 y corro, bajo, subo, me lo paso pipa. Hasta que me quedo sin agua
de nuevo. Asi, cuando llego al avituallamiento, no me puedo creer que
solo este en el Km 31. Aun me quedan 26 mas, y tengo la sensacion de
llevar corriendo dos dias. Las horas pasan lentas, solo pienso en llegar.
A pocos metros de meta, se me cruza en el camino una serpiente de metro
y medio, negra y amarilla. Saco la camara para hacerle una foto, pero la
condenada se larga a toda velocidad y se esconde. Hace unos minutos
estaba bajando campo atraves por hierba alta, pensando en que si se me
cruza una de estas, no la veria antes de pisarla. Mejor no pensar. Llego
a meta, esta noche el campamento es en el campo de futbol de un pueblo,
como siempre localizamos el bar (tipico, de madera, con camareras
turbadoras y las paredes llenas de posters de tias medio en bolas) y nos
metemos las Imperiales de rigor. 10 horas para hacer 57 kms, estoy
cansado, pero feliz.
Etapa 3
Salimos bajo una ligera lluvia, pero ya no
nos asusta. Llevo 3 dias mojado, y para el que no lo conozca dejo la
receta de como utilizar una equipacion para toda la carrera: llegas a
meta empapado y con barro hasta las rodillas; te metes en la ducha
vestido; te enjabonas con la ropa puesta; te quitas las zapas y las
aclaras lo mejor que puedas; te quitas la ropa y la enjuagas; te das una
ducha final. Al dia siguiente la ropa no ha acabado de secarse, y las
zapas menos, pero te las pones y al rato no lo notas. Tu uñas de los
pies si.
A lo que iba, salimos en esta etapa, que
tiene pinta de ser rapida. A los pocos minutos voy siguiendo a un
Costaricense que participa en la Aventure, la prueba corta, y me pego a
él. Craso error, se pierde, y detras de él yo mismo y el resto de la
carrera. Me vuelvo buscando alguna señal, y un km mas atras esta la
marca que nos hemos saltado. Retomo el rumbo correcto, y aprieto a
correr; hay tramos de subida, pero la mayoria se puede correr muy bien.
Al final unos kms de asfalto: curiosamente, al ver el asfalto aprieto el
ritmo. Llegamos a Rio Chiquito, que asi se llama el pueblo. Llego el 12,
y pienso que no he corrido mejor que otros dias, sino que los demas han
ido mas lento. Esto me da buenas sensaciones para la etapa de mañana.
Segun pasan los dias me encuentro mejor, debe ser por llegar corto de
entrenos, o porque me van las carreras de varios dias, que se yo.
La rutina en meta es la misma, ducha, bar
con cervezas y a comer. Tengo una uña como levantada, y me acerco a la
doctora americana a ver que me puede hacer. Me explica que tengo una
ampolla debajo de la uña, y cuando le pregunto que me va a hacer me dice
:"A hole". Miro a mi alrededor acojonado, y ella pilla una aguja y me
taladra la uña hasta llegar a la ampolla; me dice que si me duele la
avise, y pienso, Cariño, como me hagas daño te vas a enterar, no te
preocupes. Sale liquido y la uña vuelve a su sitio.
Nos metemos en la tienda temprano, ya no
vamos a los Briefings, pasamos, porque Rodrigo (el organizador)
normalmente se acerca por las tardes a charlar con nosotros y nos da una
version en castellano.
Me duermo pensando en el dia de mañana, y
soñando en que me puede salir una buena etapa. A eso de la 1 de la
mañana, un ruido me despierta: son mis intestinos, tengo "algo" dentro
de mi que quiere salir urgentemente. Corro hacia la nave que ha hecho
las veces de restaurante-bar-retrete, y me encuentro la puerta cerrada:
tanteando (mi frontal esta en la T4 en Madrid y no veo un pijo)
encuentro una especia de pestillo, que levanto para abrir la puerta.
Entro al bar y al cerrar la puerta detras de mi escucho como el pestillo
cae y me deja encerrado. Mierda, pienso, ¿como voy a salir de aqui? Miro
a un lado, y veo a dos chicas rubias durmiendo en el suelo; al otro lado
esta la barra del bar, llena de botellas de guiski. El sueño de
cualquier tio, pero las tripas me recuerdan que estoy aqui para algo MAS
importante. Corro al retrete, y creo que mis ruidos despertaron a las
guiris.
Sentado en aquel retrete de Rio Chiquito,
encerrado en el bar a la 1 de la madrugada, me doy cuenta de que la 4ª
etapa no se presenta exactamente como preveia......
Javier
Hernandez
El
cuarto día eran 50km...
La organización nos advirtió que no
lleváramos nada que pudiera estropearse con el agua ya que terminaríamos
con ella hasta el cuello, pero que tendríamos que pasar calor.
Salimos de Rio Chiquito muy temprano, a las
5:30, íbamos más o menos juntos, y prudentes por la distancia a
recorrer. Primero unas cuestas y bajadas bastante pronunciadas, yo iba
cabreado pues el día anterior se me dió muy mal y empecé a encontrarme
bién. Nos metieron por un par de arroyos y con los pies mojados llegamos
en 1h10min al primer puesto, 10km, luego seguimos Manuelobe y yo juntos
hasta el siguiente puesto en 2h30min, 20km, atravesando un pueblo y
empapándote de sabor local.
El siguiente puesto estaba en el km36,
llevar agua nos dijeron, me adelanté algo a mi amigo pero ese día no era
el suyo y me limité a acompañarlo con un caminar rondeño, llegamos al
km36 y llevábamos 6h30min (tiqui-taca).
Luego afrontamos el siguiente tramo con
paciencia y con un sol de justicia, sabíamos que al final nos íbamos a
dar un chapuzón y eso nos alegraba, por fín llegamos al km48 (yo creo
que más) y nos desviaron del infernal camino y nos metieron en una
garganta con un rio bravo, impresionante, refrescante, salvaje,... lo
remontamos y al cabo de una media hora llegamos a una gran cascada donde
concluía la etapa. Desde luego esta organización le dio un final
apoteósico ya que los Gringos que estaban allí te animaban al llegar con
gritos muy yanquis... todo muy refrescante.
Nos iban trasladando desde la llegada al
campamento, estaba a unos 8km. Estaba situado en una finca de la zona,
entre árboles, con duchas y letrinas adecuadas. Como siempre la comida
magnífica, ambiente de pitorreo español y posibilidad de masajes
terapeúticos (de pago) por personal cualificado.
Yo no tenía interes en que esto acabara...
estaba cansado por las etapas pero las sensaciones eran tan agradables
que no quería que terminara.
Cenamos abundantemente y nos explicaron que
al día siguiente tendríamos dos etapas, la primera contrarreloj en la
que salen primero los últimos. Ese era YO, el primero, de los que
quedaron iba el último ya que se retiraron 20 participantes en la
segunda etapa y pasaron a la modalidad ADVENTURE que era la corta.
Manuel Lopez
Cuarta etapa.
Me descubro en la salida, rodeado de
compañeros, y miro esas caras delgadas de atleta que me rodean; ¿Qué
coño hago yo aquí? Yo no soy un atleta, casi ni deportista. Estos tios
sí. Yo soy sólo un croquetilla, esto me viene grande. Me he pasado toda
la nocha cagando (o como se diga), y tengo las fatiguitas de la muerte.
Me tiemblan las piernas y estoy como destemplado. Sonrio a mis amigos,
bastante tienen ellos con lo suyo.
Os recuerdo que me habia quedado encerrado en
el bar de Rio Chiquito. Al final tuve que subirme a unas cajas de
coca-cola para saltar por una ventana que daba a la calle, y volver a
tumbarme en la tienda junto a los compañeros. Menuda nochecita me
esperaba.
A la hora del desayuno, no he sido capaz de
comer nada. Mis amigos me insisten, “debes comer algo, no puedes salir a
hacer 50 kms sin nada en el estomago”. Pero no me entra nada.
Bien, soy un arrastrao, pero voy a acabar el
dia, si o si. Agarro 4 sobres de mermelada, y pido a los compis algunas
barritas (se desviven por compartir conmigo sus reservas, gracias otra
vez). Javi me ofrece pastillas de Tanagel, “tomate dos ahora y dos
cuando te vuelvas a cagar (o como se diga)”, ok, pienso, y me tomo 4.
Hago un paréntesis: ¿Qué clase de tios somos?
En un dia normal de trabajo, en el estado en el que me encuentro, no
iria a trabajar. Llevamos 3 etapas demoledoras, me esperan 50 kms de
calor y humedad y sin embargo aquí estoy, en la salida, dispuesto a
intentarlo. Voy a llegar, me repito.
Pum, salimos, y tiro a mi ritmo normal. Por
delante una subida de 700 m de desnivel, para estirar la piernas. A los
3 minutos me doy cuenta de que no voy, no tengo fuerzas. Me pasa mucha
gente, Javi va un rato conmigo, pero se me despega, no puedo subir.
Tranquilo, pienso, poco a poco se llega lejos. Mientras subo andando,
abro un sobre de mermelada y empiezo a chupar. En las bajadas me acerco
a Javi, en las subidas se me va. Insisto en seguir comiendo, abro una
barrita y la mordisqueo, sin ganas, pero se que debo meter combustible
como sea. Puedo trotar las bajadas, llanos no hay muchos. Al cabo de las
horas, Javi y yo nos juntamos, y formamos pareja. No es la primera vez,
y se que no será la última que vamos juntos, hoy soy yo el que necesita
ayuda. Desde el km 25 andamos juntos, como tantas otras veces en tantas
otras sierras. Vamos charlando, las horas se hacen eternas y hace mucho
calor. Solo soñamos con lelgar al rio y refrescarnos. Y si, poco a poco
tambien se llega. Nos tiramos al rio, un rappel a pulso, unos tramos
nadando, y luego a subir rio arriba, la fuerza de agua y mi cansancio me
recuerdan la cara de Emilio cuando se lo llevó el rio el dia 2, asi que
voy con mucho cuidado. Llegamos a meta, un lugar precioso con una
cascada, pero para cascado yo mismo, que casi no puedo andar. Los amigos
de la Cruz Roja no llevan en coche hasta el campamento, me tumbo, solo
quiero descansar. Las piernas las tengo como de piedra, asi que decido a
ir a los fisios a ver si me arreglan un poco. Y mañana mas.
5 Etapa - Stage 1
Salimos en plan contrarreloj, 1 minuto entre
cada corredor, empezando por el último superviviente de los que haciamos
la versión larga de la prueba. Aplausos y animos para todos los
corredores según arrancamos. Delante de mi la chica con la que he
compartido casi toda la prueba, segunda femina en la clasificacion.
Aprieto el paso hasta llegar a ella y me quedo alli charlando, no tiene
mayor sentido subir el ritmo, son 11 kms, y acabé tan mal el dia
anterior que me conformo con llegar bien para la segunda etapa de
veintitantos kms que tendremos después. Joyero me pasa como una
exhalación, como va el tio. Hace mucho calor, me temo mucho que el sol
nos va a derretir esta tarde.
Sorprendentemente me encuentro bien, voy
trotando simplemente, dejando paso a los primeros clasificados que sí se
jugaban los puestos de cabeza.
Llegamos a una plaza de un pueblecito,
tenemos avituallamientos, compramos unas cocacolas, aparecen unos
pistachos que nos zampamos muy contentos, charlando y descansando a la
sombra. El autobús que nos tiene que llevar al inicio del segundo
parcial del dia se retrasa, y todos tememos que cuanto mas tardemos en
salir, mas calor tendremos que soportar.
5 Etapa- Stage 2
Finalmente nos recogen, y tras un
breve viaje en autobús llegamos a mitad de una carretera, nos
desembarcan y salimos a la penultima etapa. El calor aprieta, y cruzamos
campo a través por una zona de altas matas resecas y pinchos varios, que
nos arañan. Después una bajada dura y técnica. Sorprendentemente los
tres croquetas vamos juntos, Manuel Alonso va rabiando con el tobillo,
que se inflama a ojos vista. Finalmente decide andar, le paso mi mochila
por si necesita mas agua, y tiro adelante sólo.
Tras la bajada comenzamos a recorrer
una carretera en construccion, que gracias a Dios esta flanqueada por
arboles que nos protegen con su sombra. Alli me engancho a la primera
fémina de la clasificacion, del Equipo
HELLY HANSEN UK, con la que me quedo hasta el final de la etapa. Nos
cruzamos con un coche de la organización, que nos ofrece sandia fresca,
y nos dice que queda 1 km. No me lo puedo creer, porque normalmente no
tienen mucha idea de lo que queda a meta, pero esta vez aciertan. Un
ultimo recodo y llegamos a una maravillosa bahia, que nos ofrece el
Océano Pacifico, unos 800 m de playa para meta, la alegria me inunda.
Esta noche el campamento es precioso, y nos agarramos un pedal
considerable con las 36 latas de cerveza que nuestros amigos de la Cruz
Roja nos traen de un pueblo vecino. Ahora Alonso os cuenta lo de los
mapaches…..
Etapa 7
Salimos desde la preciosa bahia Bolaños, y
tiramos por la misma pista que nos llevo ayer hasta aquí. Es temprano,
hace fresco, quiero llegar a meta, así que tiro a mi ritmo y me
sorprendo primero de los Iberos. Me hace gracia, y tiro palante.
Al cabo de un rato veo a Emilio detrás de mi,
lo conozco y se que tarda unos kms en entrar en calor, pero no me pasa,
mas bien al contrario, se queda de vez en cuando. ¿Qué te pasa, Emilin?
le pregunto, “no voy bien, tira tu”. Pero donde voy yo a tirar ni
pollas, “vamos juntos, veras que risas.”
Asi formamos el mas extraño de los duos, pero
avanzamos, creo que detrás de los primeros, sobre la posición 8 o 9
debmos ir. Llegamos a la seccion de los acantilados, vamos charlando y
avanzando con cuidado. Veo a los amigos de la Cruz Roja, que me tenian
prometida una cerveza, la pido y me la tomo ante el asombro general.
Se nos hace pesado tanto acantilado, pero de
golpe vemos la meta. Alli estan Eva, Maria y los demas esperando,
sonreimos y tiramos los últimos metro abrazados, Emilio va a besar a
Maria, que suerte la suya. Yo disfruto del final, vemos Nicaragua a tiro
de piedra, el sitio es precioso. Según hablamos ayer, nos quedamos en la
playa esperando al resto de compañeros. Mientras esperamos, nos dicen
que hemos entrado segundos, que el grupo de cabeza se ha perdido.
Alucino, un croqueta segundo. Por unos minutos me lo llego a creer,
hasta que me dicen que la organización les va a restar 20 minutos al
grupo perdido, porque ha sido un error de la organización. Bueno, al
carajo, me lo he pasado pipa. Llegan Josero y Oli, igual de felices, y
detrás Javier. Nos tomamos unas birras, y esperamos a Alonso, que tiene
que venir sufriendo con su tobillo. Como tarda mucho, hacemos lo único
que se puede hacer, nos calzamos las zapas todos y vamos en su busca,
volviendo al acantilado……..
Manuel Alonso:
Etapa 7
Tal
como transcurrieron la pènultima etapa vespertina y la anterior matutina
todo hacia presagiar que iba a sufrir muy mucho en esta mi última etapa.
Cuando terminé la penúltima etapa, andando
y descalzo por la orilla de la playa de Bahia Bolaños y con un fortísimo
dolor en la articulación del tobillo derecho, me pasó varias veces por
la mente el abandonar la prueba, total, no es más que una etapa dentro
de una gran prueba. Pero no, entonces me acordé de los largos entrenos
con Ivan, y lo que sufrió al verse obligado a abandonar en la UTMB,
entonces pensé que no, lo aguantaría y aunque me doliera terminaría la
prueba despacito pero a mi ritmo kroquetero.
En definitiva, entre el trabajo que me
hicieron los amigos de la CASA DE LA TORTURA ; así es como llamamos a
los fisios, desde aquí un gran abrazo a Guille, Mari Juli y Javier; y la
gran velada que pasamos, donde nos reímos de lo lindo escuchando a ese
Josero contandonos su aventura de perdidos en la jungla, hicieron que me
olvidara del tobillo y pensara positivamente de terminar la prueba,
aunque eso sí, como he dicho antes sufriendo.
La noche fué de película, los mapaches
comiéndose los frutos secos, las cagaleras por las patas para abajo, y
la colchoneta pinchada, así que todo aventuraba un panorama poco
optimista. Estaba deseando de que fueran las 4 de la madrugada para
levantarme y prepararme para lo que fuera. Así fue, me levanté el
primero y no me acerqué ni a ver a los cocineros, todo lo contrario me
fuí para el retrete que por entonces estaba bastante concurrido, así que
opté por adentrarme en terreno mapache y que fuera lo que Dios quisiera.
Tenía ganas de escuchar al guiri barbudo
gritar algo de START, que era lo único que entendía, ya que, en ese
momento todos los corredores acudían despavoridos al comienzo de la
etapa.
Se vislumbraba el día cuando tomamos salida
y empecé a trotar detrás de Manu que salió en la cabeza y detrás Emilio
y Josero. Joder me molesta el tobillo, joder me duele el tobillo, no
habían transcurrido ni quinientos metros cuando tuve que echar pie a
tierra y abandonar cualquier esperanza de correr.
Me adelantó todo el grupo que corría con
Oli y detrás Javier, despúes la guiris-norteamericanas-marchadoras,
despúes otro grupito que ni corría ni andaba sino todo lo contrario,
donde iban las canadienses simpatiquísimas (como unas castañuelas). Y
pensé que siempre quedaría alguién que andaría más lento que yo, iluso
de mí al poco tiempo me paso hasta la tortuga que estaba poniendo los
huevos en la playa, vaya plan.
En fin, me dispuse a andar, con paciencia y
dolor, y entonces me acordé de Javi, del sufrimiento con el que acaba
todas las etapas, el acaba siempre, y me dió moral para continuar.
Al poco abandoné la playa y andando, pero
despacio, recorrí el carril de tierra que aquí hace las veces de
carretera nacional, donde a las seis de la mañana un grupo de obreros
lugareños intentaba de darle forma. En este carril me adelantó una
guiri, pero bueno, todavía quedaba alguien detràs de mí, que moral. Fué
la antepenúltima vez que ví un corredor de la prueba en esta etapa.
Habían pasado varios kms cuando divisé a
esta chica a lo lejos y pensé que estaría descansando, pero me fuí
acercando e incluso la sobrepasé y permanecía contemplando las vacas,
que raro son estos guiris, bueno, pues ahora ya no soy el último.
Despùes al poco me sobrepasa una buseta (autobús pequeñito) y se para,
pensé que debía de ser una atracción para el turismo, pero no, era Eva,
la mujer de Oli que se había bajado para inmortalizar esos momentos de
sufrimiento, todo un detalle.
Estas cositas junto a mis pensamientos y la
observación de las aves, todo un espectáculo de color entre loros,
cacatuas y otros bichos, hicieron que fueran transcurriendo los kms. y
llegara hasta la bifurcación donde se encontraba la siempren salvadora
CRUZ ROJA, con nuestros amigos, sería el km. 5 y llevaba una hora y
cuarto de marcha, vaya tela. Me preguntan como vas, y logicamente les
conteste sin ánimo de exagerar, jodido, me vuelven a preguntar te
ponemos algo, y pensé una inyección letal y me quedo aquí, pero no, les
dije, ponme un calmante pero más fuerte que el de ayer que ese no hizo
efecto, pues vale, te voy a poner uno más fuerte y además con algo de
antinflamatorio, me contestó el jefe de la Cruz Roja. Eureka pensé yo,
es mi salvación, voy a poder terminar sin sufrimiento.