Una mañana malagueña.

Una vez un amigo me dijo que el iba a las pruebas a competirlas no a “pasear”, yo haría lo mismo si pudiera, si tuviera el nivel que él tiene. Yo lo tengo que enfocar de otra manera, a mí me gusta “pasear” y tener sensaciones agradables en las pruebas, a mí me gusta engrosar la lista de esos corredores en los que nadie se fija y que forman parte de los “populares” esos que se saludan a ver si esta vez hay suerte…

Me encanta participar en pruebas, ya lo he intentado entrenando de una manera concienzuda y no ha funcionado pues tengo los mismo resultados que si no lo hubiera hecho por lo que me he dado cuenta que yo vengo a disfrutar,  y a ver si hay suerte…

Yo no iba a ir a Málaga pero mi amigo Fernando me pidió que lo acompañara, que no sabía el camino… y yo que soy un “calentito” me apunté sin dudarlo. Hacía tres semanas que había estado en Valencia pero ésto estaba cerca de casa, estuve hace dos años y quería repetir.

Después de un maratón como el de Valencia el de Málaga parece de “juguete”, pero sin ánimo de ofender, me explico, es una prueba muy joven, es la tercera vez que se celebra y el año pasado estuvo a punto de anularse por falta de presupuesto, y falta tiempo para que se consolide, no como prueba deportiva pues está muy bién organizado sino como acontecimiento público/social.

La salida se hizo desde el Estadio Ciudad de Málaga, perfectamente señalizada con distribución de tiempos y corredores-guía. A las 9:00 salieron 917 individu@s que recorrieron las calles de la capital de la Costa del Sol sobre todo por su paseo marítimo, son calles cómodas, amplias avenidas que no suelen estar muy frecuentadas de gente y eso se echó de menos, en el paso por las calles más céntricas hubo algo más de “calor humano” pero lo justo. Yo salí a rodar cerca del guía de las 3:30 y allí me mantuve hasta el km32 en el que las fuerzas me abandonaron y mantuve el tipo hasta el final, entré en 3h 43min, marca muy frecuente en mi currículum y con la que no estoy evidentemente satisfecho pero que asumo con una mezcla de orgullo y resignación.Para mí ha sido una mañana genial, el tiempo ha estado fresco y seco, y salvo los inconvenientes de esta extraña afición mía todo ha rodado según lo previsto. Pero lo mejor ha sido encontrarse con amigos y conocidos que hacen que la jornada se convierta en entrañable, uno de ellos ha sido volver a ver a Ricardo Abad, el de Tafalla al que acompañé en su 454º maratón por tierras gaditanas todo un devorador de kilómetros que no para de inventarse retos. Y por supuesto al desconocido para todos menos para mí Erasmo Hernández, un compañero de la universidad que hacía más de 20 años que nuestras vidas no se habían cruzado y tiene que ser en Málaga donde nos veamos de nuevo. Erasmo siempre ha hecho deporte, siempre se ha mantenido activo y ahora que esto del running está muy de moda él lo vé con la autoridad que le da la experiencia. Luego durante la carrera los ánimos de Antonio J Beltrán y Remo fueron una inyección de energía los últimos kilómetros.

En definitiva, una jornada maravillosa en la que se demostró una vez más que yo estoy más para retar a la distancia y no al reloj.

Un pensamiento en “Una mañana malagueña.

  1. “Una mañana malagueña” Ole!!! espero que luego te repusieras con una buena fritada de pescaito y un buen moscatel de la tierra.
    Un abrazo máquina!!!

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