La diagonal de Tejeda y Almijara.

GR-242: La diagonal de Tejeda y Almijara (Test-Trail)

18 de Noviembre, domingo de “va a llover de un momento a otro, ¿por qué diablos no me quedé en casa?”. Habiendo aplazado esta aventura ya en una ocasión por idéntico motivo, retomo los planes de completar los 80 kilómetros que separa Periana de Nerja, siguiendo el sendero de gran recorrido  gr242, que a media montaña une los pueblos malacitanos más septentrionales de Tejeda y Almijara, además de los mencionados, Alcaucín, Canillas de Aceituno, Sedella, Salares, Canilla de Albaidas, Cómpeta y Frigiliana.

Madrugo, pero sin prisas, aparco el coche en la parte superior de Periana, recojo todos los pertrechos, la ropa de la mochila debidamente empaquetada en bolsas de plástico y  aislada del agua que caerá sí o sí, el GPS rastreando con ansiedad el punto de partida y en la mente unos pronósticos que al final se irían al garete. Llevo 5 minutos trotando cuando encuentro a un grupo de cazadores, dispuestos al menos a estirar las piernas, porque el terreno donde nos encontramos con tanta agua como ha recibido es sinónimo de arenas movedizas y no está el día para excesivas alegrías, con el agravante de que cuando llegues a casa, la señora esposa te va a mover a hostias el cogote de tanto barro que llevas encima, obviamente este comentario va para los cazadores, yo tendría tiempo más que suficiente de lavarme sobre la marcha, de salirme clara en palabras del hombre de pueblo ya mayor y que sabe perfectamente si una nube está guiñando o se va a desparramar sin previo aviso y que con cara divertida te pregunta  a dónde vas.

Pongo el automático,  trote suave a rápido, por entre olivos y carriles descendentes llego al primero de los obstáculos, un badén infranqueable, si sales del carril protegido te hundes en el barro, así que me descalzo para superarlo, tiempo tendría por delante para cruzar otros cauces de agua por las bravas. Al poco nos encontramos el principal de los inconvenientes del gr242, al menos durante el primer tercio, que no es otro que los excesivos tramos de hormigón o asfalto según se mire, alguien no ha entendido bien qué es esto del senderismo y se empeña en enterrar todo el rastro natural de camino, seguro que hay maneras más sensatas para evitar a los vecinos que sus vehículos se claven en el barro sin tener que echar mano al desagradecido  hormigón. Así por un tramo de estas características se accede a Alcaucín, vadeando el río,  que bien crecido baja con agua turbia, por un oportuno puente. En el pueblo quiero parar a tomar algo rápido pero en la barra del primer bar que veo la gente ocupa todo el espacio y tampoco deseo esperar a que me sirvan, continúo buscando la salida hacia Canillas, que por otras ediciones de la travesía de Tejeda y Almijara duerme en mis pies en estado latente y me sacan del pueblo sin apenas hacer uso del GPS. La única diferencia, afortunadamente es que a un kilómetro del pueblo las marcas te envían hacia la sierra abandonando el asfalto y dejándote frente  a una valla metálica junto a la cual discurre un sendero a todas luces poco transitado. Este sendero se dirige hacia la cueva de la Fájara, que está hasta la boca del agua que surge de ella, se encuentra en una zona baja, junto al cauce del río Bermuza que gracias a la vegetación de adelfas mullidas que embovedan ciertos puntos me sirven para, una vez más evadir el contacto con el líquido elemento, corriendo el riesgo de quedarme a cambio enredado en las zarzas que a modo de trampas mortales caen de las mismas ramas de adelfas. Visito la cueva, para mí una novedad en su estado actual, para mí y para cualquier aficionado a la espeleología, también para los tres ciclistas, uno de ellos conocidos que bajan bicicleta al hombro para lo mismo. Tras charlar brevemente con ellos sigo hacia Canillas, y aquí sí, en el bar donde suelo parar tras los entrenos en época estival y con menos gente en espera, tomo un desayuno frugal, lo suficiente para no perder tiempo y poder continuar  ligero. A la salida, tengo el primer lapsus orientativo, y es que según el trazado marcho  en sentido contrario, ¿se ha vuelto loco el GPS o soy yo el que se arrepiente y vuelve sobre sus pasos en busca del coche? Se trata de los frecuentes bucles en zeta del recorrido, bien para evitar la carretera o fincas privadas, calculo que sobre el recorrido pueden suponer fácilmente más de 10 kilómetros. Como era de esperar el rumbo se endereza de nuevo y me envía hacia la cañada por sendero,  a trozos adoquinado con piedras del terreno por los agricultores para acceder a los bancales junto al río Almanchares, éste no entiende de senderos, cuando recoge suficiente agua, borra y altera los pasos naturales, aquí tras buscar la manera de vadearlo si mojarme los pies, me meto de lleno sin más contemplaciones en el río y no pierdo más tiempo.

Retomando la loma  en la divisoria  y haciendo un alto en uno de los porches metálicos de las fincas anexas me enfundo en el goretex y enseguida estoy trotando por la carretera, pensando que pronto estaría en Sedella. Pero no, no es así, las marcas te desvían por un carril asfaltado hacia una zona recreativa y se entra por encima del pueblo, como si bajases desde las cumbres de la Maroma. En Sedella me detengo el tiempo justo para tomarme una bebida energética y hacer mientras ando algunas fotos, el pueblo merece una visita más pausada pero no es la ocasión, continúa el sendero atravesando un bello puente romano que salva el arroyo y desde aquí a un cortijo, el de la Herriza, y por encima de éste una acequia que se sigue casi un kilómetro, se abandona y se toma el carril por el que se trota rápido y con seguridad en dirección a Salares.

A Salares se llega y se sale  por el mismo sitio, si no quieres carrilear, creo que muere aquí la carretera que llega desde Sedella. Su magnífica torre mudéjar nos da la bienvenida, cualquier vecino se para a charlar contigo y te hace la foto que constata tu paso por aquí. Por un bello puente de construcción árabe se deja el pueblo, en dirección a Canillas  de Albaidas y con el suelo del sendero sembrado del fruto del bosquete de encinas que atravesamos, delicia de guarros jabalíes y del que decide agacharse y llevarse esa delicia al paladar, rogando que sea dulce. En las lomas que mueren en el puerto de la Cruz del Muerto, un pastor lugareño me pregunta por sus extraviadas cabras, que pacían poco antes conforme subía desde Salares libres ellas del control del cabrero. De todos los pueblos, Salares ha sido el que más me ha impactado por desconocido, no me resisto a la tentación y dejo estos versos de Manuel Fernández Mota de su “Ruta blanca del mudéjar” para despedirlo:

Qué humildemente escondido.

Qué hermosamente guardado.

Entre cañadas y peñas

Vives con tus soledades.

Un alminar, tres callejas,

Un ramo de cal: Salares.

Por un barranco y un sendero recuperado para los senderistas que no para los que antaño trasegaban con sus bestias  por aquí se supera sendos barrancos a orillas del río Turvilla y se llega a C Albaidas, donde reposto un poco de agua y continúo la marcha hacia Cómpeta, trayecto bien delimitado por señalización y aceras de albero que no impide la acumulación de algún que otro charco y zonas de barro, en una de las cuales y por exceso de confianza patino y me doy de bruces en el suelo, sin saber muy bien de dónde te viene la hostia.

Quiero aprovechar los últimos estertores de la tarde, por lo que Cómpeta se queda con la frase de hola-y-adiós, perdono la cerveza y continúo en dirección del campo de fútbol, siguiendo las marcas del gr y encarando la tormenta que está preparándose para descargar. Me detengo bajo la copa de un pequeño pino para con la ayuda de sus hojas cubrirme de nuevo con el goretex y salir para meterme en la boca del lobo, antes de que escampara me cruzo en sentido contrario con varios vecinos, que pasean y también se han visto sorprendidos por la tormenta, pero equipados para la ocasión, con sombrillas o traje de agua, con la compañía de algún perro la mayoría de ellos. Hace tiempo que sobrepasé el punto de no retorno, confío en el conocimiento del terreno que ido adquiriendo a lo largo de los años y con la noche pisándome los talones abandono el carril para dar cuenta del sendero que me conducirá hacia la venta de,….y las minas,..Me queda poco para estar junto al cortijo del Daire, el sendero casi desaparece por ser poco transitado y porque la vegetación ha encontrado el hueco hacia donde crecer. En el cortijo, compruebo que tengo cobertura y llamo a Pepe compañero de trabajo, residente en Nerja, para que me reserve una habitación, pero me dice que no, que mejor me quedo en su casa. Continúo por el carril en bajada suave, trotando, contemplando el perfil oscuro del collado por donde giraré hacia la vertiente del arroyo del Acebuchal  que me conducirá hacia el asentamiento del mismo nombre, hace tiempo que no esquivo los charcos, tampoco me preocupa el estado en que pueda encontrar dicho arroyo, lo encuentro con una tímida corriente que es fácilmente evitable, con sólo estirar el paso algo más de lo habitual. Con Frigiliana a la vista la última marca del gr me deja en la carretera, hay que cruzarla y seguirla en paralelo a unos trescientos metros, calculo, pero cuando me doy cuenta ya he avanzado demasiado para regresar, entro en Frigiliana con las calles apenas transitadas, es lo lógico con el día que hace, invitando a la chimenea, a la tertulia con la familia y dejar la calle para mejor ocasión. Me detengo en un pintoresco bar, dos clientes y el barman me reciben un poco sin dar crédito cuando les cuento que salí desde Periana a las nueve de la mañana. Aún me quedan unos cuantos kilómetros hasta Nerja, dos ríos que cruzar, el Higuerón que por la expresión de la cara de uno de ellos, que es aficionado a las marchas, según me cuenta, puede estar gracioso, y el Chíllar a partir del cual conozco el terreno. Un batido de chocolate y un trozo de tarta casera me infunden fuerzas y ánimos para finalizar esta aventura, los allí presente me desean suerte y salgo dispuesto a chapotear lo que se encuentre en mi camino.

Es cierto, el río Higuerón viene bastante crecido, pero nada que sea anormal en estas fechas, me detengo ante un cartel que indica los kilómetros para mí desconocidos hasta la Fuente del Esparto, pero lo primero es remontar un poco el cauce hasta dar con la salida en el margen derecho, una vez localizada la salida se remonta la loma hacia la Cruz de Pinto, de fuerte pendiente y se continúa por un terreno más suave durante al menos media hora para pasar a la vertiente del río Chíllar, éste sí un poco más bravo. En la oscuridad, con sólo el alcance del frontal me imagino el paisaje circundante de día y no puedo dejar de sobrecogerme. Alcanzado el río  hay que descender y confiar en el aparato, pues no existe rastro de senda alguna, es más aseguraría que tal senda es inexistente o producto de la imaginación de algún bromista. El Chíllar queda a mis espaldas, el murmullo de sus aguas impetuosas se pierde en la noche, aparece el silencio y el carril que en poco me conducirá al área recreativa del Pinarillo. Pepe preocupado me llama, le hago saber que en una hora estaré en las Cuevas de Nerja, tengo tantas ganas de llegar que me adelanto a mis pronósticos ayudado por la pista compactada que en bajada me deja en el lugar convenido. Ya duchado y tras saborear una infusión de moringa, compruebo al apagar la luz de la habitación donde dormiré  que son las 2 de la madrugada, concediendo un notable  a este recorrido de 80 kilómetros, y 2550+/2950-, a pesar de los mencionados tramos de asfalto

Un saludo, Paco Eltziar

Anexos:

  1. Fotos:  https://plus.google.com/photos/107061925269981031496/albums/5812634638073925729?authkey=CPXqveH4wbzQsgE
  2. Descripción del recorrido Nerja-Fuente del Esparto: http://www.frigiliana.es/turismo/parque-natural/rutas-de-senderismo/74.html
  3. Folleto editado por la Junta de Andalucía: http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/servtc5/ventana/mostrarFicha.do;jsessionid=E28526C926A29C0F7CE9178B7857C38D?idEquipamiento=19616
  4. Información detallada sobre el recorrido y tracks parciales: http://www.competa.es/index.php?option=com_content&view=article&id=320&Itemid=238

Recorrido completo: http://ca.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2772873

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>