Los Contreras en la 1ªVolta a la Cerdanya.

Imagina que alguien se dedica a ofrecerte lo mejor de su casa, que el rey de la montaña baja al valle a pasear entre la gente corriente.

Imagina una sonrisa y un trato amigable, sincero y continuado a cada paso que das.

Imagina que cruzas torrentes, que te pierdes en el bosque,  que las bestias te susurran al oído.

Imagina que el verde es verde, y verde, y más verde…, que tienes la oportunidad de recitar a la luz de la luna una poesía.

Imagina que todo un pueblo está pendiente de tí o sale a recibirte.

Imagina que a más kilómetros más diversión.

Imagina que los sueños se cumplen si pones el suficiente empeño.

Sucede que a veces esto se cumple…

VCUF, La crónica.

En ocasiones me pongo en manos del azar, ella dicta sentencia y yo sencillamente muevo mis piernas, así ha sido un poco, cómo hemos tenido la oportunidad de participar en la I edición de la Volta a la Cerdanya, bien es cierto que gracias a la delegación catalana con la que  coincidí en la pasado edición del Tor des Geants que supe sobre las intenciones de Eduard Jornet, maestro de ceremonias y organizador de esta prueba.

Día  7 de junio, nos encontramos en el aeropuerto con Briget, Anka y Andrea, parte del equipo andaluz que participará en esta reciente prueba de ultratrail, con las maletas repletas del material que necesitaremos, pero sobre todo repletas de muchas ganas, ilusión, optimismo y desbordante alegría, por ser tus compañeros quienes son.  La llegada a Puigcerdá no reviste mayores inconvenientes salvo el que plantea usar un GPS –alquilaríamos un vehículo para desplazarnos- y sospechar de su dudosa actualización, confirmado por una desviación de unos 100 kilómetros, -¡perderse, otra manera de hacer turismo!

A la entrada del pueblo damos con la Oficina de Turismo, cuartel general y lugar donde se recogen los dorsales. Entregamos los certificados médicos, resuelven nuestras dudas,  nos asesoran sobre el alojamiento y  las actividades que tienen prevista en lo que queda de tarde.

En la plaza del pueblo, con los brazos abiertos nos espera Eduard Jornet, director de la carrera, junto a responsables de la promoción turística de la zona, entre ellos la concejala y un guía que nos atendió con anterioridad en la citada oficina. El equipo, aún nos estamos todos, es invitado a subir a la Torre del Campanario, desde este lugar privilegiado – más de 25 m de altura-,  Eduard nos ofrecerá  una breve descripción del recorrido que nos espera a la mañana siguiente, en sentido de las agujas del reloj nos detalla por dónde pasaremos, qué peculiaridad tiene este  valle, uno de los más anchos y soleados de Europa,  qué pueblos, montañas, y obstáculos principales encontraremos en nuestro avance.

Destacan las montañas del parque natural del Cadí-Moixeró, una zona muy conocida por los aficionados catalanes al senderismo y las cercanas que con restos de nieve de la vecina Andorra nos recuerdan que estamos en altitudes que van a oscilar entre los 1200 metros y los 3000. Coge el testigo la  responsable de turismo y junto al guía esgrimen algunas razones históricas, geográficas y culturales que aumentan el atractivo de esta aventura que estamos ávidos por iniciar. Dicho recorrido forma parte del laberinto de senderos de media y alta montaña que los lugareños desde antaño han venido usando para comunicar y desplazarse entre los distintos pueblos de la comarca, y que gracias a la labor de Eduard  y de otros apasionados del monte están recuperando para las futuras generaciones.

Bajamos de la Torre, por una escalera sin fin con peldaños de piedra adosados  al eje central dando la sensación de mareo una vez que pisamos de nuevo el suelo de la Plaza. Tenemos una hora aproximadamente para comprar algo y dirigirnos a la charla técnica, esta vez con el resto de los participantes. Tras la misma, -aplausos y reconocimiento hacia Francisco Contreras, padre-  nos retiramos a nuestros aposentos, estamos preparando las bolsas que dejaremos en los dos puntos que  la organización nos indicó en la citada charla técnica,  cuando entra en la habitación Miguel A. Mudarra, que finaliza por hoy su particular maratón atravesando toda la península en autobús, tren y avión,  para estar mañana a las 8:00 en la salida.

8:00 de la mañana, Plaza del Ayuntamiento, los 24 participantes de la categoría reina, 215 kilómetros, que finalmente serán algunos menos por motivos logísticos e imprevistos de última hora, esperamos la salida, mientras tanto,  aprovechamos para desearnos suerte, saludar a amigos, hacer fotos. El ambiente andaluz es palpable, ajeno a todo, el centro de atención es ese hombrecillo en apariencia endeble que parece que ha salido a dar un paseo, cuando no un payés que con dos varas de avellano y su sombrero de pleita se dirige a los establos donde se encuentra el ganado para sacarlo a los pastos  frescos de la mañana, nada más lejos de la realidad.

Francisco   Contreras-Sr, con 74 años va  a tomar la salida dispuesto a patear casi 200 kilómetros de senderos pirenaicos. A poco el murmullo de la gente se incrementa, es Kilian Jornet, campeón del mundo y padrino de esta prueba el que hace la entrada para despedir y desear suerte a los presentes. Entre estos dos fenómenos, separados por dos generaciones se despierta una simpatía mutua, las cámaras fotográficas no dejan de ser disparadas tratando de congelar el momento y descubrir cuál es el secreto de ambos para hacer lo que hacen con una soltura y sencillez dignas de admiración.

Por mi parte saludo a los amigos catalanes, Sergi y Eugeni, tengo la oportunidad de estrechar la mano de Xesc, éstos junto a Miguel A. Mudarra estarían formando el pelotón de cabeza durante  prácticamente toda la prueba, liderándola hasta el final…,

Se da la salida escoltados por las autoridades locales, nuestra amiga Briget encabeza, el  escuadrón de corredores. – seguidme muchachos- parece decir.

Encaramos las primeras rampas, siempre con la compañía de Andrea y Cristina, con las que haremos la mayor parte del recorrido compartiendo momentos y sensaciones. Briget hace tiempo que se perdió de vista. Son las únicas que se atreven con esta distancia, lo que es digno de admiración, pues salvo Briget la experiencia que tienen en este tipo de pruebas es muy limitada, ¿pero acaso los que aquí estamos nos detenemos ante lo que se considera fuera de lo normal?

El primer alto es nada menos que las estaciones de esquí La Molina, por una de las viejas pistas ascendemos. Cristina y Andrea, muy fuertes se adelantan;  las marcas hasta el momento son claras y aparecen en la distancia y frecuencia que según Eduard explicó en el briefing*, en un rellano de repente desaparecen, el terreno es abierto, sucede que hay que saltar hacia la izquierda en el sentido de marcha y localizar a duras penas una cinta que pende en uno de los árboles, desde aquí se baja hasta dar con un punto de avituallamiento, lugar donde nos percatamos que las chicas se han confundido y han continuado  subiendo, la organización preocupada espera que encuentren las marcas una vez estén en lo alto y se reincorporen a la marcha, conscientes de su error retornarían sobre sus pasos, y nos alcanzarían prácticamente en la cima.  Oriol y su hermano nos siguen de cerca, pues están haciendo un seguimiento especial de PacoSr, ambos son corredores, pero además Oriol está finalizando un máster en periodismo deportivo y ha preferido trabajar con las cámaras para ilustrar gráficamente la evolución de PacoSr.

Bajamos de la Molina, por una de las pistas que me recuerdan la ocasión en que participamos en otra marcha emblemática en esta zona de los Pirineos, la denominada Núria-Queralt, sólo que al alcanzar el torrente donde finaliza la pista por la que bajamos giramos a la derecha, para llegar en pocos minutos a las instalaciones de la estación donde nos esperan con un frugal avituallamiento.

Avanza el día, casi siempre juntos,  nos encontramos en un idílico descenso  que nos conduce por un espectacular bosque mediterráneo, frondoso y jalonados de pequeños riachuelos y helechos, es el momento de abandonarse al deleite, de dejarse llevar, de trazar con esmerada suavidad las sinuosas curvas del sendero, de sentir el latir del bosque en una sinfonía donde los pájaros y el balanceo de las ramas de los árboles a modo de batuta marcan el ritmo a seguir.

La tarde está sobre nuestras espaldas, avanzamos por el valle en busca del siguiente pueblo, con las montañas del Cadí-Moixeró recortando  con su crestería caliza y agreste el horizonte. A derecha y a izquierda los campos de cereales, verdes, espigosos, esperan pacientemente y procesan los rayos solares para madurar el fruto que es el alimento básico de los pueblos del mediterráneo, de vez en cuando una mancha roja amapola rompe la barba verde realzando más si cabe este campo por el que avanzamos y que en esta ocasión a falta de madurar su fruto nos alimenta el espíritu. Antes de que caigan las sombras, hay tiempo de hacer un alto junto a un cercado eléctrico y sintonizar con las bestias que pastan al otro lado, preguntándonos, cuándo perdimos de vista la sencillez de las cosas, y si algún día volveremos a recuperarla…,

La entrada a Veget no puede ser más emocionante, está todo el pueblo esperando, tenemos que estar muy agradecidos por este detalle que no finaliza aquí, pues uno de los chiquillos a la luz de las linternas nos acompañará un tramo hasta dejarnos en lugar seguro donde espera su padre para regresar a casa. Este detalle nos insufla ánimos para colarnos en la noche en la seguridad de que estamos protegidos por ángeles guardianes.

Mientras tanto, Briget se quedó hace tiempo atrás, un problema digestivo la está retrasando, me preguntan por ella, pero les insisto en que continúa, que su firme determinación y su autocontrol sobre la situación que le ha tocado lidiar le llevará primero a superarla y luego, a falta de unos 20 kilómetros a alcanzarnos.

Martinet, primer tercio de la carrera. Hemos tenido que encender los frontales, la noche refresca algo pero es una temperatura que no deja de ser agradable para caminar, al menos en estas cotas inferiores. No dudamos en devorar la cena que nos ofrecen, porque sabemos que a continuación nos aguarda una subida bastante progresiva hacia el refugio de Cap De Rec, donde alcanzaremos la segunda cota máxima de la carrera. Un poco menos de media hora estamos de nuevo en pie.

Tras cerca de una hora de ascenso, el bosque de pinos deja un claro hacia la derecha por donde tomar unos cortafuegos, las señales están muy distanciadas en este tramo y me temo que alguien puede despistarse aquí, mis temores se cumplen, afortunadamente sin mayores consecuencias, Cristina y Andreas supieron retomar sus pasos y alcanzarnos próximos a la pista que nos conduciría al refugio.

Las copas de los árboles disminuyen,  y entre claro y claro aparece la luna a la derecha en sentido de la marcha, rodeada de amenazantes nubes que poco después la sepultarán haciéndonos temer lo peor.

El viento nos trae el susurro del bosque que canta una nana para que sus criaturas duerman. Hay tiempo para recordar el célebre texto de Zorrilla* – ¿No es verdad, ángel de amor que en esta apartada orilla más pura la luna brilla, y se respira mejor?- hemos sido seducidos y enamorados continuamos extasiados atravesando las sombras que proyectan las ramas…,

A mayor altitud, más intenso es el frío, la pista está desprotegida, la sensación térmica debido  a la fuerza con que el aire circula se incrementa. Tras la intensa subida agradecemos que al fin estemos en el refugio,

Amanece, en poco tiempo nos dará alcance los participantes de la modalidad 85km, muy frescos ellos nos pasan a un ritmo infernal…, primero Charo y poco después una voz familiar hace que me gire, se trata de Anka, que como gacela se acerca a grandes y enérgicas zancadas, esta energía que desprende le permitirá estar entre las tres mejores.

Llegamos a Marenges, comemos algo de lo que hay, salvo PacoSr que opta por acercarse a un restaurante a por algo más consistente, (el cuerpo se lo está pidiendo). El “kilómetro vertical” es el denominado por nosotros a la subida que une este pueblo con el refugio Malniú, con rampas de 45 grados de inclinación parece interminable, más,  contando con un falso repecho tras el carril que se cruza para continuar en ascenso, esta vez por un precioso bosque alpino y donde continuamente hay que abandonar-retomar la senda para evitar los regueros de agua que lo salpican. En este refugio nos esperan las bolsas, hago un cambio de calcetines pues los tengo algo húmedos…,

Sobre las 7 de la tarde nos quedan como 40 y tantos kilómetros, pero sin duda los más duros. Las chicas hace tiempo que tienen problemas sobre todo en la bajadas, dolores en las rodillas, ampollas en la planta de los pies, que las tiritas y las vendas de protección tratan de apaciguar en cierta manera, pero sin duda alguna es el convencimiento de que el cuerpo no puede procesar al mismo tiempo más de un dolor lo que las mantiene en pie, deciden pues que para ello el dolor de barriga  provocado por la risa desplazará a los anteriores citados. Sí, cuando las cosas se ponen complicadas, es la actitud la que te saca las castañas del fuego, no perder la cabeza y saber que a cada paso por muy corto que éste sea te acerca a la meta.

En las bajadas nos adelantamos, con la esperanza de que nos alcancen en las subidas, la separación entre ellas y nosotros se hace mayor, usamos el móvil para estar en contacto, somos y nos sentimos como un equipo después de tantos kilómetros cuidando unos de otros. Dejamos atrás otro pueblo,  con la esperanza de que lo que falta sea llevadero, sabemos que aún resta una buena subida, 700 metros de desnivel. La guardia civil, nuestros protectores, tienen que dejarnos pues en este momento entraremos en territorio francés, nos despedimos agradeciendo de corazón el despliegue que han realizado.

Avanzamos entre acequias y caminos inundados de agua cuando un frontal a nuestras espaldas llama nuestra atención, pensamos que son las chicas, que se han recuperado y nos alcanzan, en realidad es Briget que ha superado su trance digestivo y que muy animada y a paso firme nos alcanza y nos acompaña hasta el siguiente punto, antes de afrontar el desnivel citado, último baluarte importante entre nosotros y Puigcerdá. En realidad estos 700 metros de desnivel son más duros de lo esperado, en mi caso tengo que parar y echarme sobre el lateral del camino unos cinco minutos, prefiero hacerlo así, luchar contra el sueño es malgastar el doble de energías. Enseguida alcanzo a PacoSr, lo guío hasta una llanada, donde unas 5 ó 7 casas reciben aquí la denominación de pueblo, atravesamos la calle principal que coincide con una carretera de montaña esperando haber vencido el desnivel, esperando seguir la línea oblicua que en la oscuridad se recorta al frente para ir bajando de soslayo. Estamos en una confusión,  y muy cansados. Hemos superado con creces los pronósticos iniciales que nos hacían suponer que  llegaríamos a Puigcerdá sobre la una o las dos de la madrugada. Abandonamos la carretera para internarnos en un sendero que nos conducirá en continua ascensión a superar esta montaña y llegar a la ermita de Belloc en la otra cara. A pesar de las contiguas y próximas marcan que indican sin pérdida alguna el camino, el aturdimiento en PacoSr es latente, como puedo lo rescato de su confusión y tiro de él hacia arriba, a pesar de su cada vez más insistencia en volver sobre los pasos hasta el anterior cruce, salimos al claro e iniciamos la bajada para hacer un breve alto en el citada Ermita donde nos esperan los voluntarios para dar cuenta de los que por aquí pasamos y en qué estado lo hacemos.

Más tranquilos iniciamos el descenso por una pista que dejamos enseguida  por un sendero pronunciado, estrecho y pedregoso hacia el pueblo de Ur donde nos recibe  nuestro incansable Oriol para acompañarnos el tramo de unos cuatro  kilómetros que nos separa del siguiente, Viella,  donde nos espera Eduard. Aquí paramos unos 40 minutos, la falta de sueño está haciendo estragos y ha sido un verdadero milagro mantener el equilibrio, andar y dormir…, en más de una ocasión tuve que sujetar el brazo de PacoSr para que su rostro no impactara con el suelo.

Las chicas aún no han llegado, deben estar sufriendo un auténtico calvario sobre todo en esa bajada asesina que sin duda alguna se cebará en sus rodillas –Andrea- y en sus cuádriceps –Cristina- tratando de apartarlas de su objetivo, y a muy próximo a unos escasos 8 kilómetros. Despertamos, muy repuestos, parecemos dos personas que recién iniciara la marcha, tras un café retomamos  la senda, sabedores de que sólo queda  cumplir el trámite final.

Habiendo dejado la población unos dos kilómetros, viene en sentido contrario Kilian, son las 7 de la mañana, y se dirige a su sesión matutina de entrenamiento, espera a que lleguemos a su altura y nos anima. Son poco más de las ocho de la mañana cuando entramos a la meta, Eduard nos hace entrega del trofeo, una medalla donde se ha recortado el perfil de la prueba enmarcando el lema que la inspira, “more km, more fun”. Briget nos espera rebosante de alegría, PacoSr, es llevado aparte donde por seguridad le harán un chequeo médico. En mi caso, siento que aún no he terminado, que me queda algo pendiente, dejo la mochila y libre de peso giro sobre mis talones para volver de nuevo al trazado, retroceder y encontrar a falta de unos 5 kilómetros a Cristina y Andrea que avanzan como pueden guiadas por una pareja de voluntarios, tomo el relevo del siguiente voluntario, un soldado que lleva más de 24 horas de asistencia. Los tres ahora sí, y corriendo en los últimos metros como mandan los cánones, alcanzamos la meta de donde partimos hace ya algo más de  49 horas constatando que efectivamente a más kilómetros más diversión.

Agradecimientos a la familia Jornet, voluntarios, Oriol y compañía, autoridades civiles, fuerzas de seguridad y protección civil, aficionados que hemos ido encontrando durante todo el recorrido, a Cristina, Briget, Andrea, Anka, Charo, Anka, Peri, Miguel, a al resto del  equipo andaluz parte del cual no pudimos saludar, por supuesto mencionar la labor ingente que Matt y Pino*** han desempeñado para que todos nosotros hayamos estado durante tres días escribiendo un poquito de historia en esta I edición de la Volta a la Cerdanya.

Un abrazo a todos, Paco’s.

* Sesión informativa, pero he querido respetar el término usado por la organización.

** Don Juan Tenorio, escena III, en realidad: “¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?

***Ello ha sido posible gracias a la colaboración entre varias empresas deportivas, dedicadas al diseño, fabricación y distribución de ropa, así como  al cronometraje de pruebas, entre otras SportHg y RaceSplitter

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