101 PlusUltra.

Hay gente que una vez superados los 101km de Ronda busca nuevos retos. Fali El Coleta y Paco Contreras Jr. aprovechando el recorrido primitivo de los 101km (1ºEdición, Ronda-Marbella) optaron por salir de Marbella llegar a Ronda para hacer seguidamente el recorrido actual, en total 202km.

Esta es la historia de los 101 PlusUltra 2012.

Sierra de las Nieves, un día de los que invitan a perderse en estos montes, en este paraíso de pinsapos, quejigos, y simas de récord. Un aficionado al senderismo desde la cumbre del Torrecilla desgrana el paisaje con asombrosa exactitud, Bermejales, Reales, Grazalema, Simancón, Reloj… La exhaustiva panorámica dejaría en evidencia al más avezado de los profesores de geografía física aplicada, sin duda alguna.

Alguien más, apostado en esta privilegiada atalaya,  hace referencia a los 101 km de Ronda, de cómo en esa primera edición se iba en dirección hacia el mar de Marbella, meca de las fortunas más pudientes del planeta. La cuestión, es que esa edición, en la que dice este otro montañero haber participado fue la primera, la original, aquellos primeros 101kilómetros  épicos de quizás la más emblemática de las carreras de ultra fondo del sur de España y parte del continente.

Ávidos de buscar nuevas sensaciones, surge una idea descabellada, una idea que es mejor guardar bajo siete llaves, pues pudiera ser que la boca que la expusiera llevara a su portador al manicomio. Pero a diferencia de otras aventuras en solitario esta vez,  decide que es mejor compartirla. El XV aniversario es además un buen momento para hacer común este sueño. El planteamiento es sencillo, se trata de unir ambos recorridos, el original más el actual respetando en la medida de lo posible el trazado y el tiempo que la organización siempre ha impuesto en esta prueba dando como resultado 202 kilómetros  y 48 horas como máximo.

Con el tiempo justo de esbozar el proyecto, – tampoco se necesitan más detalles- , un correo masivo llegará a la mayoría de la lista de los contactos, algunos no contestan –los sensatos- aunque quizás lo hagan por miedo a embarcarse, porque saben que no podrán resistirse a la tentación, otros se perderán en la red de los no entregados por cambio o inexistencia del destinatario. Como era de preveer eran muchos los interesados pero el calendario a la altura de la propuesta hace que sea Fali el candidato con más opciones a acompañarme.

Empezamos con la tarea de documentación, hay que saber exactamente por qué parte de ese laberinto verde transcurrió la marcha original. Lanzamos  mensajes en los foros dirigidos a las personas que de una u otra manera pueden ayudarnos, orientarnos en esta parte logística, que pasaba sobre todo por recuperar gráficamente el recorrido alfa de los 101. Es Fali, gracias a diversas fotos donde la falta de perspectiva es un engorro, – el que se encarga con su habitual pericia – de  descifrar este puzle topográfico, dando como resultado el track final, track que se corresponde con el original en un 98%.

El siguiente paso fue organizar la logística del reconocimiento para dejar cada 8-10 kilómetros puntos de agua y así poder ir más ligeros, acordamos que la parte inferior sería inspeccionada por mí, siendo el límite de exploración un enorme bucle de unos 14 kilómetros y que rodea el cerro Plaza de Armas, a partir del cual sería Fali el encargado de inspeccionar.

Sin ese bucle mencionado, y otros dos más cercano a Ronda, puede decirse que el recorrido avanza desde el puerto deportivo de Marbella en paralelo a la gran mole –cara suroeste- de la Concha, salvando urbanizaciones y campos de golf hasta el complejo de la Quinta, dejando éste a la izquierda, en poco tiempo el asfalto acaba sobre un vado salvando el río Guadaiza para dar a continuación el ascenso continuado por la cordal de la sierra Real o vereda pecuaria  Ronda-Marbella, atravesando el  corazón de la denominado Puerta Verde de Marbella.

Sin apenas tiempo, ambos aprovechamos un día en la semana previa para recoger el dorsal y abastecer  de agua los puntos acordados, pues las fuentes pueden estar secas en estas fechas, por mi parte no  me atrevo a dejar algo de comida, frutos secos sobre todo porque  pienso que despertaría  el instinto de los animales del bosque, jabalíes sobre todo.

Viernes 11 de mayo, a las tres de la tarde recojo a Fali frente al estadio desde el que se da la salida oficial, viene corriendo tras colocar sin apenas tiempo  el avituallamiento en su parte, apenas ha comido. Entusiasmados por el reto que nos espera aparcamos el coche muy cerca  del Palacio de Congreso de Marbella para dirigirnos hacia el puerto deportivo, punto del que distamos un kilómetro. Ya en este lugar aparece Charo pedaleando, con el pequeño Luca en el portabebés, ajeno a las intenciones de los extraños amigos  que charlan con mamá.

Sobre las 5 de la tarde iniciamos nuestra marcha, por el paseo marítimo Marbella, en dirección al complejo de la Quinta, durante este trayecto, algunos curiosos se preguntan “ a dónde van estos dos, con el calor que está haciendo”, sin apenas darnos cuenta estamos en el primer avituallamiento en uno de los tubos del vado que salva el  río Guadaiza, inmediatamente comprobaríamos gracias a un  ciclista,  que se detiene  a charlar con nosotros que era innecesario,  pues a menos de 50 metros había una fuente natural, no la había visto el miércoles anterior al haber pasado por aquí de noche. Fali saca el gps y toma las coordenadas por si en un futuro fuese  necesario.

En este punto se acaba la civilización y entramos de lleno en el mundo de la montaña teniendo delante de nuestros ojos el primer objetivo: el cerro Plaza de Armas, que es la estribación más sureña de la Sierra de las Nieves y que cruzaremos hasta llegar a Ronda. Empieza el grueso del desnivel, estimado en cerca de 5000+, por un carril ancho que no ofrece dificultades en la orientación y jalonados de alcornoques y de algún que otro pino.

Va cayendo la tarde y estamos inmersos en un bosque mágico, de retorcidos y desnudos troncos debido al  descorche, mientras que a lo lejos vamos dejando atrás las luces de la costa. Llegamos al segundo punto y de aquí en unos 8 kilómetros pasamos las indicaciones del Castaño Santo, uno de los tantos árboles singulares que podemos localizar en estos parajes.  En poco tiempo nos espera una fuente con  una bella cascada a su izquierda, no podemos dejar de criticar la dejadez de algunas personas dejando restos de basura junto a este reguero. Saco el teléfono para devolver algunas llamadas, entre ellas la recibida por Mark, que mientras subíamos intentó conectar con nosotros para transmitirnos ánimos desde la conferencia sobre ultra fondo que en ese momento impartía, a pesar de que teníamos los teléfonos apagados o fuera de cobertura saber este detalle a posteriori nos insufló de alegría y ánimos.

En unos quince minutos estamos en el primero de los bucles. El recorrido original, usó de este tipo de recursos para estirar la distancia que en corto podría oscilar sobre los 60 kilómetros. Se trata de rodear el cerro aquí conocido como  “Plaza de Armas”,  de día las vistas son espectaculares, por un carril a media ladera y a modo de balcón  natural, el trazado deja a la derecha y en el sentido de marcha, el pantano de la Concepción recepcionando el agua del Río Verde, el pueblo de Istán,  la sierra Blanca y su preciosa Concha enlazando con las de Monda, siguiendo por cerro Coronas  y, el Torrecilla dominando en primer plano el discurrir del valle

De noche, el espectáculo está en el cielo estrellado.  Encendemos los frontales y corremos sorteando como podemos los distintos bolos que la gravedad ha puesto en nuestro camino desde el talud superior, ayudado por las lluvias de la semana pasada, nos vemos obligados a recordar  nuestro pasado futbolístico impactando de manera involuntaria  en estos balones rocosos.

Salimos de este bucle que ya estaba resultando pesado, hacemos quizás el alto más dilatado de estos primeros 100 kilómetros, unos 15 minutos para repostar y comer algo que nos ayude a superar el puerto de la Fuenfría. Hasta ahora llevamos unos 46 km que hemos recorrido prácticamente corriendo en su totalidad, nuestra preocupación es ajustar el horario lo máximo posible para estar en Ronda en la salida oficial, descansar, comer, entregar bolsas y saludar a los amigos entre otras obligaciones.

Iniciamos de nuevo la marcha, mezclando el correr con el andar, “gepeseando” todo punto de agua, torrente o fuente que encontramos, y así en poco menos de dos horas hemos superado el puerto antes mencionado y estamos pasando el área recreativa del mismo nombre. Desde un cortijo cercano unos mastines ladran temiendo algún peligro para la finca que custodian y agradecemos la valla de separación que existe entre las bestias y nosotros.

El puerto de la Fuenfría es el punto más alto de esta primera etapa a 1275m sobre el nivel del mar de Marbella, de donde habíamos salido, desde aquí la tendencia será descendente, el paso  se aviva, los números del GPS indican que  vamos perfectamente coordinados con el ritmo previsto. Alcanzamos el cruce con el carril de Conejeras-Quejigales, donde tenemos otro punto de agua, que será compartido a la vuelta. El trazado original hacía a los participantes entrar en el cortijo de la Nava, a escasos tres kilómetros desde donde nos encontramos, aquí la organización había establecido una base, para luego volver y recuperar el trazado de la puerta Verde de Marbella, la pequeña modificación consistirá en subir en dirección hacia Quejigales y volver sobre nuestros pasos a la altura de la intersección con el carril de Torrox, en total diez kilómetros que cubrimos extasiados observando una preciosa luna menguante roja,  con  unas temperaturas superiores a los 25 grados,  presagio de la dura jornada que nos espera al día siguiente.

Dejamos a nuestra derecha el camping de las Conejeras, no hemos pisado la pista de asfalto cuando la abandonamos por un carril que saliendo por nuestra derecha nos dejará próximos a la gasolinera que hay en el cruce de la carretera San Pedro-Ronda con Parauta. Aquí de nuevo, Fali con buen criterio y acierto, encontró en las jornadas de reconocimiento un  sendero que él denomina “incómodo” sobre todo por la vegetación que a ratos lo invade y lo estrecho que resulta, que evitará pisar el asfalto de la carretera y alejar de paso un peligro innecesario.

Al amanecer sólo quedan unos tres kilómetros para llegar a Ronda cuando el GPS lanza una señal sonora de que estamos cerca del siguiente punto de agua. Desde este lugar se ve Ronda al alcance de la mano y bajamos rápidos por la cómoda pista hasta llegar al cruce de Los Tejares, justo a la entrada de Ronda, y donde en contra de lo que apetece debemos alejarnos del destino al iniciar otro bucle de unos 14 kilómetros hacia el noreste, esta vez en parte coincidente con la salida oficial de la prueba actual. Estos dos bucles están justificados pues la distancia entre ambas localidades es de unos 70 km y el recorrido original se quería construir de 101 km.

Hacemos la entrada por la calle de la Bola, la que dentro de poco será de salida, encontramos las primeras caras conocidas que nos animan y felicitan por lo que estamos haciendo. A las 8:30 estamos en  los coches, aparcados juntos al campo de fútbol, hemos cubierto la primera fase de este proyecto y ahora nos vemos inmersos en preparar el material para la siguiente. En poco tiempo organizamos las bolsas de apoyo que nos transportará la organización y vamos tomando conciencia de que pronto comenzará la segunda parte, que por una parte será más dura por el cansancio acumulado y por otra nos resultará más animada por ser compartida con tantos corredores con los que iremos charlando durante el resto del recorrido. Tras el monumental desayuno, que al final nos pareció insuficiente, nos dirigimos hacia el cajón de salida, como siempre abarrotado con cientos y cientos de almas cientuneras dispuestas a poner toda la carne en el asador –nunca mejor dicho- en esta durísima jornada de calor, polvo y sudor que nos espera a todos.

 Saludamos a los amigos y recogemos en nuestro corazón sus sinceros ánimos para continuar. El tiempo pasa deprisa y antes  de que podamos descansar y estirar un poco nos vemos inmersos en la salida que como es tradicional es encabezada por los bikers  a modo de   estampida, liberando la energía contenida de duros entrenamientos. Ellos son los emisarios de la prueba, los que avisan allá por donde pasan que los marchadores, los corredores, la esencia de la prueba están próximos a hacer su aparición, pateando los caminos polvorientos, despreciando la aparición de las ampollas,  los calambres, la sed, o el deseo de abandonar.

 La principal arteria comercial de Ronda se paraliza y organiza para dar cumplido homenaje, a esta serpiente multicolor, apostados en un largo pasillo los amigos, familiares, turistas y curiosos  aplauden, gritan y animan sin descanso, a todos sin excepción, pues en este momento somos células interconectadas de un organismo superior que de existir debería llamarse  ”los que se atreven a soñar”.

Dejamos Ronda, calculando  que en nuestro caso necesitaríamos más de 16 horas en retornar, algo más de las quince horas y media que hemos invertido en completar la primera fase, sabiendo –no en vano la luna de la noche anterior ya nos puso sobre aviso – que esta jornada será muy calurosa, que,  a poco que forzáramos podría convertirse en épica.

Los primeros avituallamientos están saturados, sólo los más rápidos  han tenido la relativa comodidad de coger agua sin esperar colas, para el resto ésta será la tónica general al menos hasta Setenil, ya no es sólo el agua que bebes sino la que usas para refrescar el cuerpo y la cabeza en una constante lucha para evitar una insolación.

 En el circuito Ascari, el dios Eolo parece que se apiada de nosotros y envía una suave brisa que mitiga en parte las altas temperaturas, nos saltamos el segundo de los avituallamientos, ese sándwich y ese donut habrían sabido a gloria y puede ser que tengamos que pagar esta temeridad, ambos nos bebemos, sí bebemos, sendas chocolatinas caldosas, derretidas que aún portamos en nuestras mochilas y rezamos para llegar al próximo no muy cascados.

Yeye nos espera en la salida, esta edición la está viviendo como animadora, cencerro en mano, junto a su marido Pepe, nos ven con cara de desesperados porque no para en insistir para que le pidamos algo de comer o beber, acordamos con ella que nos veríamos más adelante.

En Arriate, siempre encuentras a alguien refrescando a los sufridos marchadores con una goma, un vecino al que habría que, sin duda homenajear y pagar el gasto de agua, que hoy le estamos ocasionando. En la salida del pueblo la suerte nos sonríe, alguien nos saluda, se trata de María, amiga que sigue a Nacho, las lonchas de jamón y la cerveza que nos ofrece nos empujará con inusitadas fuerzas hacia la próxima pendiente y primera importante del recorrido.

La dificultad de esta cuesta  – de los Cochinos-, estriba no tanto en la pendiente, que en algún que otro punto ofrece rampas apreciables sino en la hora en la que la mayoría de los marchadores pasan por aquí, instante en el  que el sol más efectivamente está haciendo su trabajo, llegándose  a alcanzar en este punto los 38ºC. En toda ella, apenas hay sombra que no esté ocupada por varios marchadores dándose un respiro para continuar o simplemente desfallecidos.  Es aquí donde vemos a los primeros retirados, corredores que bajan en sentido contrario obedeciendo  los avisos de sus organismos.  El calor es muy fuerte y ya está provocando las primeras bajas.

“Despacio, que la velocidad mata”, superamos este alto, nos refrescamos y comemos algo en el siguiente avituallamiento, desde aquí en poco tiempo y bajando estamos próximos ante “la recta” del recorrido. Entramos en Alcalá del Valle y nos permitimos el capricho de comprar unos refrescos en el primer kiosco que encontramos, al igual que nosotros hay muchos compañeros de fatiga desperdigados por las aceras degustando una bebida fresca o simplemente un helado, la rampa que viene es corta pero quizás la de más inclinación de todo el recorrido, a estas alturas muy pocos se imaginan siquiera subirla a paso alegre.

Realizamos la siguiente parada en Setenil de las Bodegas. Siempre es un placer entrar a Setenil, el pueblo por sí mismo bien vale una visita, en una de sus terrazas al aire libre, junto al río Guadalporcún formando un impresionante tajo bajo el que hay numerosas viviendas, nos esperan Yeye  y Pepe, con Carlos y Carmen, junto a tan agradable compañía nos concedemos el capricho de una sandía y un refresco, estamos repuestos y con bastantes ánimos porque sabemos que hemos alcanzado de largo el ecuador de la “prueba”. Nos acompañan hasta el cuartel, nuestra intención tras la parada anterior es abreviar aquí, pero un imprevisto dolor en mi rodilla izquierda hace que por precaución tenga que ser asistido por el fisioterapeuta que está desbordado por la cantidad de personas que piden un paliativo para aguantar los 40 y pico kilómetros que restan hasta la meta.

Acostumbrados a los pateos por montaña, donde el terreno en “sube y baja” actúan de reguladores naturales del esfuerzo encaramos las primeras rampas tras el cuartel y nos dejamos caer con trote suave en las bajadas, la noche nos acompaña desde Setenil, los frontales de nuevo están funcionando a pleno rendimiento cuando llegamos al primer puesto y damos el aviso de que detrás de nosotros alguien necesita ayuda, sin más dilación una ambulancia sale en su busca.  Continuamos nuestra marcha animados por el descenso de las temperaturas, nos espera una dura pendiente, la segunda tras la de Arriate, el denominado camino del cortijo “Charco del Lucero”, al coronar la loma vemos muy cerca las luces de Ronda, pero ésta aún quedará lejos, tras la correspondiente bajada entramos al cuartel del tercio de la legión, donde esta vez sí devoramos lo que somos capaces de colocar sobre la bandeja. Durante la cena charlamos  con Rafa, un ciclista que después de haber finalizado la prueba se viene al cuartel a animar a los que aún estamos en la briega

 Descansar un poco aquí y sobre todo reponer energías en base a una cena caliente es garantía casi total de finalizar esta prueba, habíamos comido demasiado poco en toda la ruta, lo sabemos, pero aún hay que zapatear unos veintitantos kilómetros con la subida a la ermita de Montejaque disputándose  con otras ya superadas,  el puesto en el ranking de puntos más duros del recorrido. Aquí nos encuentra un amigo que no tiene prisa en finalizar y que decide unirse a nosotros en este último tramo, salimos del cuartel en mangas cortas a pesar de que la temperatura aconseja lo contrario, la subida cercana a la ermita hará innecesaria más prendas de vestir, no en mi caso , que tengo el cuerpo extraño, mezcla de sueño, sensación de frío o de calor en cuanto me pongo algo por encima, decido hacer una parada fisiológica y pido a Fali que se adelante hasta el próximo avituallamiento tras la bajada de la ermita.

Según lo acordado me espera en el avituallamiento –curiosamente junto al cementerio  de Montejaque,  tomando un café que repite conmigo. Aparentemente he recuperado el pulso, pero no es así, estamos bajando por la carretera hacia Benaoján y me siento pesado, quizás comí demasiado y ahora el estómago se disputa la sangre que requieren las piernas para avanzar.

Fali, atento, me propone hacer una parada en uno de los portales, de uno de los bares que encontramos hacia la izquierda, el lugar es ideal, sentados y protegidos por un techo, dormimos profundamente durante 11 minutos, tras los cuales iniciamos de nuevo el trote calle abajo, más adelante un legionario nos avisa de la bajada hacia el río Guadiaro, creo que nos advierte del peligro de la bajada.

Un poco más adelante es Fali el que tiene que hacer una parada fisiológica obligada, me adelanto andando, una vez que me alcanza  ajenos al cansancio e impulsados por una fuerza sobrenatural  no dejaríamos de correr hasta llegar al último de los puestos, el amigo que nos sigue nos  deja como imposible y se retrasa, nosotros en cambio flotamos y ni las cuestas arriba son ahora un obstáculo para dejar de correr, de hecho por un momento pensé que subiríamos –de proponérnoslo- no ya la cuesta del Cachondeo sino la propia vía ferrata si se terciaba.

Pasamos por debajo del “tajo de los tajos”, la ciudad de Ronda sobre el mismo nos espera, la cuesta mencionada, empedrada era antaño la salida natural hacia Sevilla, hoy conduce a todos los que hemos participado en esta edición al cumplimiento de un sueño…

Ronda,  XV Edición de los 101km24h, Fali y Paco.

Track del recorrido.

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