Última Frontera 160: crónica.

Bueno, prueba superada, cruzada la meta de estas 100 millas a las 28 horas y 47 minutos después del pistoletazo. Contento por la experiencia y, como siempre, algo dolorido de cintura para abajo, aunque estoy asombrado con mi recuperación.

El viernes viajamos hacía Loja, en Granada, junto a mi hermano y mis padres. Mi hermano se estrenaba en la distancia de 50km, y mis padres venían para hacernos de apoyo y pasar el fin de semana cambiando de aires. Llegamos al hotel, soltamos las maletas y nos fuimos a por los dorsales.
Al llegar al polideportivo el ambiente era bastante soso, poca gente y los voluntarios apenas hablaban castellano. Saludé a algunos amigos de otras tantas batallas, siempre las mismas caras, siempre los mismos pirados en los mismos fregados. Así que, como había “poco que rascar”, nos fuimos al pueblo a cenar, y nos pusimos morados a cervezas y pizzas, mi dieta ideal pre-carrera. Después de una ducha, y revisar el material, me metí en el sobre, para a las 6:30h tocar diana. Desayuno express en la habitación del hotel, junto a mi hermano, y camino a la salida.

Ya en la salida van apareciendo los amigos del Club Alpino Jarapalos, compañeros de tantas batallas, y muchos más amigos de otros puntos de la piel de toro. Aviso a los hermanos Mudarra de que, en su prueba de 80km, hay un japonés, Hiroki Ishikawa, que tiene un currículum para andarse con ojo.

La salida es un poco lío, nos han explicado que vamos a hacer una salida simbólica en el centro del pueblo, pero que regresaremos al polideportivo para la salida oficial. Pero al oír el pistoletazo de la salida simbólica, la peña echa a correr y se convierte sobre la marcha en salida oficial, desconcertante.

Desde el principio voy tranquilo, me pierden las ganas de ir adelantando gente, pero no voy a ser iluso, ya sé de que va ésto. Estamos todos mezclados, los de la carrera de 50km, los de 80km, y los de 160km, así que es normal que haya gente que vaya mas rápido de lo que es normal en una prueba de 100 millas. Hasta mi hermano me deja atrás, pero mi guerra es otra, tengo que estar muchas horas corriendo, día y noche, así que tengo que seguir aquello que yo mismo predico en mi blog, “salir lento y luego… aflojar un poco más”.
Formo pareja con Paco Contreras junior, Eltziar para los amigos del foro. Ya hemos viajado y corrido juntos más de una vez, así que ya nos conocemos de sobra, y sé que es mi compañero ideal para afrontar esta prueba. Paco tiene “el culo pelado” en esto del ultrafondo, en sus piernas lleva residuos de las pruebas más duras de montaña que se conocen en la actualidad, aparte de las barbaridades que él mismo inventa, como “la carretera de la muerte” o el mega-triatlón de los 101km de Ronda (Paco llega a la salida de los 101 después de haber estado toda la noche nadando en un lago y haciendo una burrada de kilómetros en bicicleta, para rematar la faena completando los 101km de Ronda). Para colmo, con Paco me encanta charlar, así que la cosa promete estar distraída.
El ritmo es constante y fluido, vamos los dos con la inercia del que conoce lo que queda por delante. Entre risas, subidas y bajadas, vamos comiéndonos los kilómetros, aparte de alguna barrita y algún gel. Los avituallamientos son mas bien flojitos, menos mal que yo llevo algo encima, y que he previsto dejar algo más en la bolsa que me llevan hasta el control de mitad del circuito.
Se pone a llover, cosa que no me molesta, al contrario, prefiero el frío y la lluvia en carrera, antes que el calor. No sacamos ni la chaqueta, se puede convivir con el agua que nos manda el cielo. Llegando al control del kilómetro 35 damos caza a mi hermano. Ya va algo tocado, pero le quedan poco mas de 15 kilómetros para llegar a meta. Además, en este punto los caminos se separan, y los de la carrera de 50km van ya camino de vuelta a Loja, y se ahorran la subida a Montefrío entre otras. Así que le digo que lo tome con tranquilidad, que ya lo tiene hecho, y salimos de nuevo a continuar la carrera, cada uno por su ruta.
El recorrido abusa del asfalto, para mi gusto y el de mi compañero Paco. El ha acertado al traer las zapatillas de asfalto, pero yo con las Trail Sensor 5 voy justito de amortiguación.
Llegamos a Montefrío, cojo la bolsa que me traía la organización y cambio el pantalón corto por unas mallas piratas. Llueve y hace algo de frío. Como de lo que tengo en mi bolsa, un poco de jamón serrano y un tocino de cielo.
Recargo agua a mi camel, y añado unas gotas de electrolitos que me proporciona Paco. La organización está promocionando unos botes de electrolitos para añadir al agua de la marca Elete. No modifican el color ni el sabor del agua, y reponen los electrolitos que se pierden a medida que vamos sudando. Los han puesto en venta antes de la carrera en el polideportivo, pero tambien los tienen a nuestra disposición en algunos controles. Resultado: nada de calambres ni problemas con la orina en toda la carrera, increíble. La pena es que al finalizar la carrera ya no pude comprarlos, pero voy a hacerlo através de internet.
Otro producto que me ha venido de maravilla es la crema Labocane antirozaduras. Aplicada tanto en pies, como en la entrepierna y el trasero, y cambiando de calcetines y calzoncillos al finalizar los primeros 80km, el resultado final ha sido: cero ampollas y cero rozaduras, algo inédito para mí.

Salimos de Montefrío, y empieza la parte más llana y corrible de la carrera. La parte más bonita de todo el recorrido es un sendero de unos tres kilómetros que vá paralelo al curso de un arroyo. Da gusto correr en este tramo, podría ser toda la carrera así. A ritmo constante vamos cazando gente, de esos que al principio nos dejaron atrás, y que ahora ya van jodidos. Nuestro ritmo reservón nos permite seguir corriendo a estas alturas, y nos permitirá hacerlo en las siguientes 50 millas.
Llegamos al final de los primeros 80km en 11 horas y 13 minutos.
Cambio de ropa en el polideportivo, bocata de jamón y lata de Cruzcampo que me proporcionan mis padres o “equipo de apoyo”, charla con mi hermano y con otros que abandonan en este punto o que han terminado su carrera de 80km, y nos disponemos a continuar con la siguiente vuelta. Ya a punto de arrancar a Paco le suena el móvil, y resulta que es su padre que anda perdido por Huetor Tájar y no encuentra el control de paso. Paco me dice que me vaya yo, que él va a esperar a su padre, no se fía de dejar a su padre toda la noche sólo por esos caminos, perdiéndose a cada cruce. Y entonces lo pienso un minuto, pero un minuto sólo, no me hace falta más, y le digo que me quedo con ellos. No tengo nada que demostrar, ni tengo que hacer un tiempo determinado, ni siquiera he venido a por los cuatro puntos para el UTMB porque no me hacen falta. He venido por mi hermano, por sacarme el mal sabor de mi retirada en Ehunmilak, por colaborar en el nacimiento de una carrera en nuestra tierra, por no dar la espalda a Paul Bateson… y para ello sólo necesito llegar a meta dentro del límite de tiempo. Así que tomo la mejor decisión, esperamos a que llegue Paco senior y que coma algo caliente, y me adentro de nuevo en la noche junto a estas dos grandísimas personas.
Hemos perdido una hora y media en el control, y al salir se nota frío, pero las fuertes subidas que tenemos nada mas arrancar nos hacen entrar en calor a los pocos minutos. El marcaje es deficiente en la oscuridad, y hay que estar atentos para no salirnos del camino correcto. Caminamos las subidas y trotamos las bajadas, hasta que se pone a llover, y para colmo el sueño hace acto de presencia. Vamos distanciados uno de otro unos metros, cada uno en su mundo, peleando con el sueño. Termino sacando el mp3, no me gusta hacerlo, pero siempre lo cojo cuando llega la noche por si las moscas, para espabilarme un poco. Llegamos a Ventorros de San José, y justo donde está instalado el control de paso hay un bar abierto. Así que entramos a tomar café, cambiar las pilas al frontal, y comer algo para seguir adelante. El café hace su efecto rapidamente, y el gran Paco Contreras padre, saca las alas y comienza a volar.

Ya he hablado de Super-Paco alguna vez en el blog, pero voy a contar algo sobre él por si alguien aún no lo conoce. Paco es un señor de 73 años, bajito y delgado, muy poca cosa, al menos físicamente. Su aspecto es el de un abuelete campechano, algo encorvado, como si la tierra tirara de él. Pantalón largo de campo, camisa a rayas, sombrero de paja o gorra de tela con publicidad de algún taller mecánico o supermercado de pueblo, vara de madera tallada a mano y zapatos de trekking. Verlo en la linea de salida de un ultramaratón por primera vez provoca cuando menos sorpresa, alguna que otra risa, o miradas de compasión. Pero, cuando suena el disparo que indica el comienzo de la aventura, ver a Paco salir disparado ya empieza a mosquear a los más engreídos. La gente que ya lo conoce no deja de saludarlo, todos quieren una foto con él, y los demas piensan “pobre señor, no sabe donde se ha metido, acabará en el hospital”. Paco avanza a ritmo constante, se bebe las cuestas, y se lanza en las bajadas, manteniendo un trote liviano en los tramos más llanos, sin prisas, pero sin pausas. Y cuando algunos ya se tambalean por los caminos, boqueando en busca de aire como una carpa en el río, cuando empiezan a pensar en lo duros que son por aguantar tal tortura, aparece nuestro Paco, galopando alegremente, como una visión fantasma, adelanta al personal y los deja tan planchados que la cura de humildad escuece como la sal en una llaga sangrante.

En la noche cerrada, Paco padre tira de nosotros, ¿pero que tenía el café de este hombre? le pregunto al hijo, y entre risas corremos tras él. Nos liamos varias veces con las marcas, avanzamos y retrocedemos hasta dar con la senda correcta. Y llegamos por segunda vez a Montefrío. Hay varios corredores en la penumbra del hall del hotel, unos comen algo y otros se curan los pies. Empapados por la lluvia compartimos entre los tres el poco de comida decente que nos queda, un poco de jamón, un poco de queso y un poco de pan.
Al salir de nuevo a la calle ya empieza a amanecer. Discutimos en un cruce cual es la dirección correcta, y esta vez es Super Paco el que dá con la solución. Con las piernas ya doloridas nos afanamos en seguir a Paco padre que no deja de correr.
Y al parar un momento para guardar las chaquetas de Gore-Tex, el abuelete nos dice “yo voy a seguir corriendo, ahora me cojeis”. Tras un par de minutos salimos a la caza del escapado, pero pasan los minutos y pasan los kilómetros y no hay manera de alcanzarlo. Tras siete kilómetros el mosqueo es monumental, “mi padre no puede ir tan rápido, hace tiempo que a este ritmo lo teniamos que haber cazado”. Así que el desconcierto se apoderó de nosotros, no sabíamos si seguir o retroceder, preguntando a algún corredor al que adelantamos y a algún caminante madrugador. Tras varias llamadas al movil, Paco logró hablar con su padre, que estaba perdido una vez más y bastante detrás nuestra. Acordamos que Paco junior iría a buscar a su padre mientras yo caminaría despacio para reagruparnos y entrar juntos en meta.
Así pues me vi entrando en Loja en solitario, y sentandome en una parada de autobús a esperar a mis compañeros. Sonrientes los veo aparecer calle abajo, cruzamos unas palabras y corremos hacía la recta que nos lleva a meta. Aplausos y gritos de los que nos ven llegar, Paco es una mega-estrella, la gente se rinde ante este fenómeno de la naturaleza, me siento tan pequeño y tan feliz a la vez, hoy he aprendido una lección muy valiosa.

5 pensamientos en “Última Frontera 160: crónica.

  1. Buena crónica… pero le falta épica, así se nos desmonta el chiringo, macho, que has estado día y pico y parece que has estado rodando el domingo con los amigos por el parque.

    Enhorabuena.
    s

  2. Gracias Ser13gio. Esta vez la épica queda eclipsada con la azaña del gran Paco Contreras, el resto son mariconadas.

  3. Enhorabuena!!!
    , a los Contreras, a los Vivo y a todos los que finalizasteis las distintas pruebas. Espero que se consolide La Ultima Frontera y mejore año tras año.
    Saludos.

  4. Enhorabuena por terminar esa prueba y as dado un ejemplo de compañerismo, yo me tire 19 h con un compañero en los 101 de ronda esperándolo desde el 55 y el muy capullo me esprinto al final, he subido un pequeño montaje de fotos y vídeo en el youtube de esa carrera pon juanlocorretodo . saludos, nos vemos en esa nueva de los bandoleros?

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