24 horas corriendo.


El viernes, dia 18 de Diciembre, cinco andaluces partimos hacia Barcelona para afrontar las 24 horas corriendo en pista que organiza Corredors.cat. La prueba tiene como objetivo recaudar fondos para fines benéficos, y este año van destinados a las enfermedades minoritarias. Para mí era la segunda participación en esta prueba, la primera fué en 2007, y después de hacer 146km y terminar harto de la pista, me dije que jamás repetiría algo así. Pero como el corredor de ultrafondo es un ser de memoria frágil y uno de esos animales que tropiezan en la misma piedra las veces que hagan falta tropezar, me ví de nuevo volando de Malaga a Barcelona.

Fué Mark Woolley el que hace dos años me animó a acompañarle a Barcelona para disputar dicha prueba y ha sido nuevamente él quien nos ha “arrastrado” con sus cantos de sirena hacia las pistas de Can Dragó. Solamente tuve que decir “vale” y él sacó los billetes de avión, pagó la inscripción y reservó habitación de hotel, ¡no hay quien pueda con este tío!
Nos alojamos en el Hotel Ibis, a escasos cinco minutos a pié de las pistas, junto a corredores de varias nacionalidades. El hotel está muy bién, moderno, cómodo y muy bién situado, y lo mejor el precio.
Bajamos a cenar a un restaurante italiano y entre cervezas, pizzas, spagettis y charla, pasamos el rato antes de irnos a dormir.

Amaneció un dia frío y el cielo despejado. Bajamos al buffet a desayunar y después nos tumbamos un rato a ver la tele para hacer tiempo. A las 10:20h nos fuímos para la pista de atletismo, recogimos los dorsales y los chips, y saludamos a viejos conocidos y gente de los foros a los que pudímos poner cara.
Entre los participantes estaba lo mejorcito del ultrafondo en asfalto de la actualidad: Ricard Vergé, Ricky Abad, Angel de la Mata, Salvador Reig, Eddie Gallen, Edu Clemente, el marchador Bernardo José Mora, y como no, mis compañeros andaluces Paco Contreras, Manolo Domínguez, Elias Ortigosa, y nuestro andaluz de corazón, Mark Woolley.
Entre las chicas estaba Cristina González, campeona de España de 100km y ganadora de la pasada edición de las 24h, y Edit Berces, actual record-woman de 24h en pista con 250km, una autentica bestia.

A las 12:00h se dió la salida. Hacía mucho frio, pero cuando se calmaba el viento no se estaba tan mal.
Pronto se vió quienes querían pelear por los primeros puestos. El ritmo es fundamental en esta prueba, llevar un promedio de 10km/hora supone tratar de acercarse a los 240km o ir directo al descalabro. Parece un ritmo lento, pero soportarlo durante 24h está al alcance de muy pocos.
Por mi parte el plan era correr a 9km/hora, era lo que había entrenado, ir muy bajo de pulsaciones, comer y beber religiosamente, y poder pasar de 100 millas, osea,160km. La clave estaba en seguir las indicaciones de mi reloj Suunto T6C, 130 pulsaciones de máxima y 6:30 min/km. Con este ritmo podía hacer 180km en 20 horas, y dejar 4 horas para los cambios de ropa, comer, ir al baño, etc. Aunque las matemáticas son exactas, en este deporte mandan las circunstancias, físicas, psíquicas y meteorológicas, y en un abrir y cerra de ojos el trabajo de tantas horas se puede ir al traste. Es mejor ser frio y conservador y no dejarse llevar por la eufória del momento, o por el ritmo de otros. Si te mantienes firme, vencerás.

Desde un primer momento, Paco Contreras se adapta a mi ritmo. No tenía claro como afrontar la carrera, solo sabía que hacer en torno a 150km sería un buen entreno para la “Carretera de la Muerte 2010″, su proyecto solidario consistente en correr a pié los 210km que separan Malaga de Almería por la antigua CN-340. Así que permanecemos juntos varia horas, tratando de compaginar las paradas para comer e ir al baño. Para mantenernos entretenidos vamos haciendo chistes sobre lo absurdo de dar vueltas al mismo sitio sin llegar a ninguna parte, sobre la ausencia de desniveles y sobre el lento paso de los minutos y las horas. Para colmo la música que ponen por megafonía deja mucho que desear, incluso nos ponen un temita de Pimpinela, vamos, para cortarse las venas. Paco es un gran ultrafondista, pero esta prueba se le está atragantando, cuando empiezas a pensar en negativo las piernas se pegan al suelo y cuesta tirar de ellas. En este caso yo juego con ventaja, ya sabía a que venía pues tenía la experiencia de hace dos años y mi mente estaba preparada para la ocasión.

Por su parte, Mark va como un tiro, se encuentra bin y en un estado de forma envidiable. En Septiembre Mark fué uno de esos elegidos por los dioses que consiguen terminar el Spartathlon de Grecia, quizas la más dura carrera de ultrafondo por asfalto del planeta. Manolo y Elías van cada uno a su rollo, llevando el ritmo que creen mas adecuado. Manolo arrastra una gran perdida de capacidad pulmonar desde su accidente de hace tres años, pero aún así sigue envuelto en todo tipo de carreras de ultrafondo, con una voluntad y determinación de hierro.

Para ir reponiendo fuerzas, cada uno ha de traer su propia comida ya que el avituallamiento que pone la organización es bastante justito, a base de fruta, barritas, frutos secos, agua, isotónico, caldo y café a determinadas horas. Pero para 24 horas es mejor traer la comida que a cada uno le apetezca, esa que ya has probado y que sabes que en plena batalla te sienta bién. Yo me llevé la mágica empanada de dátiles-queso-bacon que prepara mi mujer y que ya he llevado en otras ocasiones a entrenos nocturnos y a pruebas ultra. Es una mezcla fenomenal de hidratos, proteínas y grasa, y sobre todo la mezcla de sabores dulce y salado que se agradece cuando llevas el estómago vacío. Tambien llevé varios paquetes de natillas y arroz con leche, se asimilan muy bién y los comía sobre la marcha, mientras aprovechaba para caminar una vuelta y recuperar un poco.

El sol se va ocultando, y con ello baja aún mas la temperatura. El viento que sopla de vez en cuando parece cortar la piel. A esta altura de carrera ya empiezan a doler las piernas, y solo llevamos un tercio. Me paro a ponerme el cortavientos Salomon Fast II Jacket y las medias-pantorrileras de compresion Salomon Exo Calf que me dejó mi compañero Manuel López. Siento frío y como voy con mallas cortas aprovecho las medias de compresión para abrigarme y a la vez minimizar los calambres y la sobrecarga muscular en los gemelos.

Ahora es cuando empieza la prueba de verdad, la esencia del ultrafondo. El sueño empieza a hacer acto de presencia, la gente empieza a retirarse, cada uno hace solo su camino, el estómago y las piernas comienzan a gritar. El termómetro cae a tres grados bajo cero, el agua derramada se hace escarcha en pocos minutos, y la mínima parada hace que pierdas calor y empieces a tiritar.
Me marco ciclos de dos vueltas corriendo y una andando para evadir el dolor. La superficie es muy dura y caderas, rodillas y tobillos me duelen a cada impacto. Me acerco al puesto de la Cruz Roja y pido un ibuprofeno, Angel de la Mata me dice que el ya lleva dos y que suele tomarlos en estas pruebas para calmar el dolor.
Llevo rato sin ver a Mark, y Elias me dice que se encuentra mal y se ha tumbado un rato para ver si se recupera. El propio Elias sigue el ejemplo de Mark y se va al gimnasio de las pistas para dormir un rato. Para mí es algo impensable, yo sé que si me tumbo ya no me levanto, supondría el final de la carrera.
Manolo sigue a su ritmo, a veces corriendo, a veces andando y Paco hace su carrera, a su bola, aunque ha tenido algún problema de rozaduras en un pié, sigue adelante.

En las pistas interiores se suceden algunas pruebas paralelas a las 24 horas, una prueba de 6 horas, un 5000m, un 10000m, relevos, una carrera de eliminación y ahora ,de madrugada, un decathlon. Se que los amigos me estarán llamando para ver como me vá, pero he tenido que apagar el móvil pues casi no me queda batería y no quiero quedarme tirado cuando vuelva a casa en coche desde Málaga.
Ha llegado la hora de tomar algo de cafeína y escuchar música en el mp3, he sentido sueño unos minutos y no me gusta esa lucha, tengo bastante con el dolor.

Los favoritos han bajado el ritmo, salvo los tres primeros, un alemán, un italiano y Salvador Reig, un corredor catalán. El resto ya alterna correr y caminar, más o menos espaciado. Ahora es Angel de la Mata el que tira de mí, vamos corriendo juntos mientras me va contando experiencias en pruebas de 24h internacionales, y casualmente tambíen ha corrido el Ultramaraton del Mar Muerto en Jordania, pero dos años antes que yo. Corro dos o tres vueltas con él y camino una, luego me alcanza de nuevo y vuelta a empezar. Me dice que mientras corremos juntos y charlamos nos olvidamos del dolor, y tiene razón, la noche parece no terminar núnca y el frio quema la cara y los labios. Cuando paso corriendo junto a Manolo me suele preguntar ¿como puedes seguir corriendo todabía?, sonrío y pienso que es cuestión de voluntad. No he venído a rendirme.
Mark vuelve a aparecer, parece que se ha recuperado, y casualmente ahora llevamos el mismo numero de vueltas. Mientras que el descansaba yo he ido haciendo kilómetros hasta igualar su cifra. Con su objetivo de pasar de 200km ya lejos, decide acompañarme para alcanzar mi meta de 100 millas.
Por fin sale el sol, la gente se vuelve a animar, ya se vé el final muy cerca.


La mañana pasa rápido, y a una hora del final ya sé que pasaré de los 160km con tan solo caminar tranquilo. Podría haberme esforzado un poco mas y sacar mas kilómetros, pero es absurdo machacarme sabiendo que mi objetivo está cubierto.
En la última vuelta nos asignan un acompañante para que marque con una pegatina en el suelo el lugar donde nos encontramos cuando suene la vocina de las 24 horas. Paco, Manolo y Elias nos esperan para cruzar la meta juntos, nos agarramos y entramos en el tunel humano que han formado los voluntarios y familiares de los corredores.


Sacamos las botellas de vino Malaga “Quitapenas” que compramos para brindar en meta, e invitamos a todo aquel que quiera, corredores, familiares, voluntarios etc. Es una tradición que empezamos en 2007, la primera vez que vinimos a esta prueba. Nos hacemos fotos con la mascota de los europeos de atletismo que se celebrarán el año que viene en Barcelona. Es un rato divertido entre abrazos, felicitaciones y despedidas.

El podium masculino queda de la siguiente forma:

1º Horschig Kai 236,000km
2º Paolo Rovera 232,238km
3º Salvador Reig Adern 224,770km

El podium femenino:

1ª Edit Berces 179,449km
2ª Cristina Gonzalez 161,676km
3ª Aurore Byström 159,598km


Y nuestro equipo andaluz queda en la general así:

11º Mark Woolley 162,261km
12º Ivan Vivo 162,261km
16º Francisco Contreras 155,076km
27º Manuel Dominguez 128,473km
31º Elias Ortigosa 123,970km

Era gracioso ver como la gente necesitaba ayuda para poder subir al podio, y despues de un rato parados costaba trabajo caminar a causa de los dolores.
Ahora tocaba el regreso a casa, llegar al aeropuerto, comer algo y esperar la salida del vuelo. Durante la espera, el que más o el que menos, pegamos alguna cabezada, y eso que los sillones del aeropuerto son super incómodos.
Una vez llegamos a Malaga a mi me quedaba lo peor, viajar en mi coche hasta mi casa en La Línea, y bajo una intensa lluvia. Pero la Coca-Cola y la música me ayudaron a llegar y dar por finalizada esta nueva aventurilla y a cerrar el año deportivo con buen sabor de boca.
¿Volveré por tercera vez a esta prueba? es pronto para decirlo pero ¿quien sabe? cuando empiece a escuchar los cantos de sirena de Mark ya veré si me tapo los oidos o si me dejo llevar……….


Toda la informacion sobre esta prueba en 24hores.corredors.cat

3 pensamientos en “24 horas corriendo.

  1. Esta es de tus mejores entradas. Lo has descrito estupéndamente, enhorabuena por ello y por tus 162km.

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