Como si corrieras por última vez

 

Debería estar prohibido correr sin ganas. Supongo que todo el mundo lo hace en mas de una ocasión, por diferentes motivos, sobre todo por cumplir contigo mismo, o por no fallarle a los demás.
Me imagino que esto genera unas moléculas de mal rollo en el Universo, agujeros de aguja en la capa de ozono, o se graba en un rincón del lóbulo parietal destinado a “momentos chungos de la vida corriente”.
Está claro que genera un trauma, un pequeño tatuaje a nivel sentimental, no visible, pero acumulable.
Correr sin ganas es como ir de compras, pero ese “ir de compras” donde tu solo acompañas, y es el otro el que se compra cosas. Te aburre y te fatiga hasta límites insospechados.

A veces solo pensar en salir a correr ya te va fatigando, y sin embargo te cambias de ropa, luchas contra ti mismo, contra lo racional, resoplas y te encaminas hacia la puerta que da a la calle.
Las primeras zancadas son letales. La transición entre el “todavía estas a tiempo” y el “ya no hay marcha atrás”. Ese primer minuto hace mucho daño.
La gravedad , comandada por el orden del cosmos, hace que te sientas mas pesado y lento que de costumbre, y piensas ” me cago en la puta, lo voy a dejar”……pero no lo dejas.
En un día en que los elementos acompañan, el daño es menor, pero si es un día de perros, tendrás estigmas neuronales de por vida.
Perdido en la ciénaga de tu propia estupidez, porque sueles ser estúpido con ganas, pero ser vapuleado por lluvia y viento, con desgana y apatía, eleva tu estupidez a nivel elite.

A menudo pensamos que renunciar es someterse, y prevalece nuestro ego sobre nuestra razón. Luego, al acabar, nos consolamos con frases como “lo que no te mata te hace mas fuerte” , o pensamientos del tipo “el de hoy ha sido un entrenamiento para endurecer la mente”.

Con un poco de suerte, lo que comienza siendo “correr sin ganas”, se va transformando sobre la marcha, y poco a poco van desapareciendo las sensaciones chungas, te vas sintiendo ligero, cómodo, y vas mutando de piltrafa a cosa que corre con cierta soltura. Quizás, ese poco de suerte, te lleve a esbozar una leve sonrisa interior, quizás incluso te atrevas a apretar el ritmo, tal vez acabes tarareando una canción, y sintiéndote feliz. Entonces, y solo entonces, sentirás que eres un estúpido, pero uno afortunado…….y ese día el Universo se librará de unas cuantas de tus moléculas de mal rollo, y pondrás un par de parches de bici en la capa de ozono.

Correr sin ganas debería estar prohibido, por lo menos al que corre libremente, porque hay quien corre obligado por terceros, o cobra por ello…….esos que se jodan, lo siento.

A menudo recuerdo una frase que me escribió un amigo que nació con parálisis cerebral, y que me hizo saltar las lágrimas : “si pudiera pedir un deseo, sería volver a nacer y poder correr a tu lado”.
Treintaicuatro años atado a una silla de ruedas, y sin poder articular una sola palabra, viendo mis fotos por internet, y escuchando mis historias. Debe ser muy duro.

No nos damos cuenta de lo que tenemos, y es por eso que no le damos valor.
Deberíamos ser conscientes de nuestra movilidad, de la presencia de unas extremidades que algunos no tienen, o de otros que aun  teniéndolas,  no pueden moverlas, o lo hacen sin control sobre ellas.
Da pena ver cuerpos que nacen sanos, y que vamos atrofiando poco a poco, intoxicándolos día a día , restándoles movilidad con kilos de mas y horas de sillón.

No solo debería estar prohibido salir a correr sin ganas, es que debería ser obligatorio salir a correr como si fuera nuestra última vez, porque no sabemos si lo es.
Salir a correr desbocados, disfrutando del momento, disfrutando de algo que otros no pueden, de algo que te encanta hacer. Apurar el tiempo del que dispones, sin dejarte nada en el tintero, acabando cansado y empapado en sudor. No hablo de ir al límite, hablo de sentirnos vivos, y de celebrar que podemos. Quizás mañana surja algo que te impida salir a correr, así que es hoy, es el ahora, porque el mañana no existe.
La próxima vez que salgas, hazlo como si corrieras por última vez……..no vas a dejar de ser tan solo un estúpido, pero puede que seas uno un poco mas feliz.

P.D: Perdón por lo de “estúpido” y Feliz Año Nuevo. Gracias por leer este cutre blog.

Fotos: Ian Corless.

Un pensamiento en “Como si corrieras por última vez

  1. Que bárbaro!! Ivan te leo y parece que te acabo de platicar mi sentir de aquellos días que uno sale arrastrando el apellido jajaja y menos mal que son los menos. Definitivamente comparto tu opinión. Uno debe valorar mas y aprovechar lo afortunado que somos.
    Gracias por compartir.
    Te sigo!!!

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