Maratón de Tanger 2015, el desastre marroquí.

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Este año era la segunda edición del maratón de Tánger, me encantaba la idea de ir pero no conocía a nadie de Algeciras que hubiera ido a la carrera larga y es que lo llaman MARATÓN pero aquí también hay esa costumbre de hacer tres carreras en una (como el aceite lubricante), esa costumbre se está extendiendo demasiado y lo que busca es una bonita foto en la salida, un espectáculo que resulta atractivo para el que no conoce el tema y que desanima al que participa porque cada uno tiene un ritmo distinto.

La web de la carrera no es nada clara, pero al no coincidir con la Media de Algeciras me animé cuando mi amigo Pepe Sánchez, gran conocedor del mundo tangerino, accedió a acompañarme, me daba confianza y seguridad.

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Saqué los billetes de barco en la web de la carrera, tenía un buen precio y salíamos de Tarifa. Nos presentamos con mucho tiempo en esa ciudad tan maravillosa y cuando solicitamos el billete empezaron los problemas: la organización no había informado a la empresa FRS de los billetes emitidos y al final gracias a un recibo que yo tenía me dejaron pasar a pocos minutos de partir, casi nos quedamos en tierra.

En el barco había bastante conocidos de las carreras, sólo uno de ellos hacía la distancia del maratón, era Manolo Tenllado, del Tesorillo. Los demás participaban en la de 10km y 21km.

Tras rellenar todos los formularios de entrada y relajarnos un poco llegamos en un momento a Tánger.

12227681_10205834134038684_6632329931345071043_nYo siempre he dicho que vivimos demasiado lejos de Marruecos, es una distancia cultural, no podemos acercarnos porque somos mundos diferentes, nunca podremos converger porque no hablamos el mismo idioma cultural, pero si vas a nuestro vecino país debes quitarte tu mentalidad europea porque si no te sientes inseguro y fuera de lugar. Y eso fue lo que me pasó a mí ya que en el paseo en la búsqueda del hotel gracias a mi amigo Pepe no tuvimos ningún problema con los dos tangerinos que nos quisieron engañar, nada grave.

Tras dejar las cosas en el hotel buscamos el pabellón donde entregaban los dorsales. Con  la dirección que se podía leer en la web no dimos con ella, preguntamos a todo el mundo: policías, taxistas, hoteles, etc, nadie sabía nada, nadie sabía que había un maratón y la oficina de información de la ciudad cerrada en pleno sábado por la mañana. Tras 3 horas de dar vueltas nos metimos en un cyber y gracias al google maps pudimos localizar los nombres de las calles de alrededor del pabellón y con esa información cogimos nuestro tercer taxi del día, nuestro tercer intento de que el conductor no nos timara con el taxímetro, gracias a que Pepe ya se sabía esos trucos.

Ya en el pabellón conseguí mi dorsal y encontré a un chico con una camiseta de la organización del Maratón de Madrid, lo saludé y le comenté todo lo ocurrido hasta el momento y me dijo: “Esto es un desastre, no te lo puedes ni imaginar, así que mañana te vas a la salida 1 hora antes por si acaso”.

Ya al día siguiente me fui a la salida pronto tal como me advirtieron y gracias a que hablé con este chico me dijo donde era pues en la web también está mal la información.

Allí saludé a los conocidos con los que coincidí en el barco y empezó el espectáculo… Según la web los de la maratón saldríamos antes, había tres recorridos circulares, pero nadie tenía claro si se salía hacia un lado o hacia otro… al final salimos todos en mogollón, como si fuera una carrera popular de barrio sin orden, sin información, sin saber lo que me iba a encontrar, y encima el idioma español está como vetado, por los micrófonos nadie habla en castellano y sólo cuando se dieron cuenta que no podían organizar a los 1600 corredores dijeron algo en nuestro idioma. Salimos en plan colegial y al cabo de un par de kilómetros ví lo que se suponía que esa un avituallamiento, un conjunto de botellas de agua de 300ml, me acerqué abrí un paquete y me llevé una, todos hicimos lo mismo, hasta los niños que no corrían se llevaban el agua, yo pensé: “por lo que pueda pasar…”

El desvío de los corredores que hacían los 10km fue increiblemente mal señalizado, un par de chicos con un folio y una flecha pintada con un bolígrafo, sin especificar que circuito señalaba y yo que lo recordaba intuí por donde era. Se fueron unos 700 corredores, los demás nos quedamos recorriendo unas avenidas que me descubrían un Tánger enorme y desconocido para mí, amplias calles con una apariencia europea, todo muy nuevo y cuidado.


La separación del circuito de 21km no me pasó desapercibida porque no me lo podía permitir, fue mas o menos en km9 y allí hubo otro avituallamiento, en este caso mejor organizado, yo me hice con otra botella. Se fueron otros 800 corredores y nos quedamos 48, efectivamente de 1600 a 48, y empezó nuestro calvario.

En ningún momento del recorrido la carrera estaba señalizada, salvo los pasos de los 10, 20, 30 y 40km, en ningún momento se cumplió los avituallamientos que se ponían en la web y menos sus contenidos. Tras la separación y ya en nuestro circuito de 42km estábamos totalmente abandonados a nuestra suerte, lo digo con conocimiento ya que como se puede ver en el gráfico había un recorrido de ida y vuelta. Desde el km9 no tuvimos agua hasta el km30 ya que los voluntarios estaban sentados en algunos puntos de la carretera sin nada al lado, alguien se había olvidado de nosotros. Me encontré a Manolo e iba deshidratado y andando en el km14, le dejé mi botella de agua pensando que quedaba podo para tener otra y me equivoqué. Pasó una pick-up tirándonos bolsitas de dátiles como si fuéramos animales en un safari, pero de agua nada… lo único que facilitaba el trayecto es que íbamos con viento a favor y ligeramente cuesta abajo, pero eso era lo contrario a la vuelta…

Fue una pesadilla llegar al km30 (antes pasó el pick-up y me dió el resto de una botella…) y encima empezaba de nuevo la zona urbana, con el agravante de que nadie controlaba el tráfico y que nadie había señalizado nada, es gracias a la buena voluntad de algunos tangerinos y a la intuición que te da la desesperación la que me guiaba hasta el final, todo un desastre. En el km36 se me acerca una furgoneta y aparece el chico que vi el día anterior y me preguntó si necesitaba algo, le daba vergüenza de lo que estaba pasando, yo lo que quería era terminar de una vez.

Llegué como pude en el peor tiempo que he hecho en una carrera de este tipo, pero eso no es importante para mi, puedo tardar mas y haber disfrutado pero en este caso todo era un despropósito. Lo que mas lástima me da es la pérdida de oportunidad que puede tener para desarrollar un turismo deportivo en Tánger. Mucho tienen que cambiar las cosas para que ese evento deportivo llegue a ser un referente en el Estrecho y lo podría ser pero creo que es incompatible con la propia manera de ser marroquí, una lástima.

Volví pronto al hotel y cogimos el primer barco que pudimos. Tras menos de una hora volvíamos a estar en Tarifa y parecía que veníamos de muy lejos, consulté las clasificaciones y me reí a ver que había hecho podium en mi categoría, éramos tan pocos que prácticamente hubo premios para todos aunque nunca entregaron nada ya que no había nadie cuando llegué…

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