Bilbao: Fiebre del Sábado Noche.

Dicen de Bilbao era una ciudad gris, una población con ganas de tener mar pero que le quedaba algo lejos y que lo alejó todavía mas encerrándose en un ambiente industrial y agobiando a la ría con una contaminación bestial. Dicen todo eso y que su prosperidad era envidiada por muchos en otras partes de esta España nuestra. Dicen que allí se entendía el fútbol de una manera especial, que su equipo era realmente y plenamente español, que solamente ellos pueden jugar en una catedral.

Nunca había estado allí, había pasado de largo, no me había parado a descubrir si todo aquello era cierto, pero ahora tenía mi oportunidad. Motivos familiares me permitían pasar un fin de semana en esa ciudad y casualmente coincide con la carrera que desde hace unos años presume de ser la única maratón nocturna de España.

           

Me he encontrado una ciudad maravillosa, luminosa, nada gris, llena de vida y sobre todo acogedora. Toda esa imagen que me habían trasmitido quedaba borrada y me llevo al Sur todos esos momentos de una visita que ha resultado ser un encanto. Creo que sería la única ciudad en la que me atrevería a entrar a un estadio de fútbol y sentarme a ver un partido.

Pues esa imagen que me llevo de esta ciudad puede trasladarse al maratón, una fiesta, un auténtico acontecimiento social y deportivo. Pero concretemos: La Maratón Nocturna de Bilbao es realmente un conjunto de carreras: 10km, Media y Maratón, y ello implica muchos objetivos distintos y si encima en la salida hay más de 13000 personas esto se multiplica. Me avisaron de esta peculiaridad y salí a disfrutar del momento.

En la salida hubo distribución de dorsales dependiendo de la carrera, pero por lo que yo ví estábamos todos mezclados, imagino que los élite sí se colocarían bien, pero yo estaba rodeado de muchas ilusiones y de ganas de pasarlo bien.

Cuando se dio la salida tardamos varios minutos en movernos, luego un estrechamiento en los primeros tramos y hasta que no alcanzamos la primera avenida no pude empezar a “respirar”. El ambiente era espectacular, mucho público y mucho aplausos, eso hace que vayamos en una nube pero yo no me olvidaba que debía hacer 42km.

Tras unos 45min los que tenían que hacer 10km desaparecen, unos 6000, y nos quedamos el resto, se notaba esa falta y ya se podía rodar con mucha mas comodidad. Llegamos al km20 estamos a punto de hacer la Media, de terminar la primera vuelta del recorrido y se nota un poco menos de gente. Al pasar por la meta se van los que terminan y nos quedamos los que realmente habían venido a correr la carrera que da nombre a la prueba, éramos unos 600… de 13000 a 600, y la segunda vuelta ya no fue igual… La gente se había ido, corríamos con la amplitud que hubiéramos deseado desde el principio pero con mucha soledad, afortunadamente hubo fieles que aguantaron y nos animaron, y tienen mucho mérito pues la suave lluvia que hubo por momentos resultaba muy agradable para el corredor pero no tanto para el espectador. Llegué en un discreto tiempo pero con la sensación agradable que da el terminar estas pruebas.

Esta carrera no es de las que vendrás a hacer tu mejor tiempo: la multitud y algunas rampas no te lo facilitarán, pero esta muy bien organizada y la visita a Bilbao te va a merecer la pena ya que entre otras cosas el horario de esta carrera te facilita compatibilizar tu visita con esta prueba deportiva. ¿A qué esperas?

Fotos: El Mundo y GuiaBilbao.

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