INERCIA

 

Inercia: propiedad que tienen los cuerpos de permanecer en su estado de reposo o movimiento. Podríamos decir que es la resistencia que opone un sistema de partículas a modificar su estado dinámico.

Por pura inercia y gravedad, millones de habitantes del planeta, permanecen atados a sus sillas y sillones, incapaces de oponerse a su estado de reposo, incapaces de vencer la gravedad, esa sensación de peso, fruto de la atracción de la masa de La Tierra.

En el extremo opuesto, un insignificante puñado de habitantes, vencieron la inercia de su estado de reposo, y ahora es, esa misma propiedad, la inercia, la que les impide detenerse.
Estos rebeldes e insurrectos, oponiéndose a la ley del reposo y a la de la gravedad, tienden a desplazarse y elevarse , lejos del sillón y del centro de la Tierra, hacia las montañas y sus cumbres.

Cada día, técnicos e ingenieros, se afanan en fabricar maquinaria que se ocupe de vencer la inercia por nosotros, reduciendo el esfuerzo del desplazamiento a un simple “de sillón a sillón”, del salón al parking, del parking al ascensor, del metro a la escalera mecánica.
Cada día, un nuevo insurrecto, se atreve con unas escaleras, un nuevo rebelde se atreve a correr, por pistas, caminos y senderos, incluso los mas insurgentes lo hacen  hacia las montañas.

Se empeñan en incrementar la sensación de peso que los ata al sillón, los ceban y estimulan con horas frente a la pantalla. La inercia del reposo se hace cada vez mas imposible de vencer, y se entra en la espiral del movimiento previo pago. Energías y combustibles al servicio de la inercia inmóvil. Tu paga y nosotros te movemos.

La inercia del rebelde, por el contrario, lo ha llevado al kilómetro setenta de una competición alocada, cresteando afiladas montañas en medio de la niebla. Sentado en una roca supera el bajón. La última subida ha minado sus fuerzas. Plátanos y dátiles son su combustible. Toma su tiempo y continua avanzando.

Combate el calor refrescándose en un riachuelo. Combate el frío incrementando el movimiento, o abrigándose con las prendas que porta en su espalda.

En ese mismo lapso de tiempo, millones de esclavos de la inercia estática, controlan la temperatura pulsando un botón.
Afianzan su estatus estático visionando competiciones de cocina, donde el insulto no está fuera de lugar, y todo gira en torno a la comida.
La ira y la gordura como bandera. La gravedad como aliada.

En la frontera entre Italia y Suiza, un rebelde desciende del Grand Col Ferret, y se enfrenta a su segunda noche en algo llamado Ultra Trail du Mont Blanc.
Ha pasado los pesados meses de verano entrelazando inercia y gravedad a su antojo, con el objetivo dinámico de llegar a ese punto, a esa segunda noche, tan mental como física, donde tendrá que tomar su tiempo y seguir avanzando, una y otra vez.

No hay palabras necias ni preguntas estúpidas que minen su motivación. No hay sillón ni pantalla que lo dominen.
Por contra, sabe conjugar inercia y gravedad en las bajadas, y sabe combatirlas a la hora de subir.

En Champex se alía con otros insurrectos para el asalto final. Mientras la madrugada, y algo conocido como Teletienda, mantiene insomnes a miles de idolatras del consumismo, una hilera de luces surca territorio alpino bajo las estrellas de finales de Agosto.
El amanecer será la antesala de su gloria particular. Chamonix será el final y el principio de algo grande.

P.D: Las fotos son de Dachhiri Dawa Sherpa, vencedor de aquel primer UTMB en el año 2003, donde participaron 772 corredores y solo lograron acabar 67.

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