Lágrimas

 

 Recuerdo que, en 2007, nos inscribimos en una travesía por Sierra Nevada, desde Trevelez hasta La Zúbia. Aunque corría el mes de Junio, había bastante nieve y muchos de los caminos habituales estaban tapados, con hielo en algunos sitios, y su consiguiente peligro.
Estaba organizada por el grupo de montaña “Al borde de lo inconcebible” (menudo nombrecito, pensé yo..), que avisaba en el formulario de inscripción sobre la dureza del recorrido, el reglamento, ritmos de marcha ,material,etc.
Cualquiera que conozca la subida desde Trevelez hasta el Alto del Chorrillo, reconocerá que tiene su dureza. Se ganan 1250 metros de desnivel en 8 kilómetros, y se pasa desde los 1440 metros de Trevelez hasta los 2690 metros sobre el nivel del mar…….para luego seguir subiendo. Tan solo este tramo, que era el comienzo de la travesía, ya exige una condición física aceptable por parte del participante……y surgió el problema.
El grupo se estiró demasiado, hacía frío, y cada dos por tres había que parar para esperar a los rezagados. Era de madrugada, y a esa altitud ya se sabe que esas paradas hacen que el sudor se enfríe y se acabe pasando frío. Así que empezaron los cabreos.
Llegando a los Altos, fue amaneciendo, y en esa zona, como se puede acceder con vehículo, la organización decidió retirar a algunos de los participantes por ser evidente que no estaban a la altura del reto en cuestión. Algunos aceptaron la decisión, asumiendo su falta de preparación, pero una chica se puso un poco “brava”…..y decidieron dejarla continuar.
Pero pronto se arrepintieron, porque la chica era incapaz de seguir el ritmo del grupo, y su soltura en las zonas complicadas dejaba mucho que desear. Hablaron con ella para que se diera la vuelta junto con un miembro de la organización, hasta la zona de escape, para ser retirada por un vehículo, pero ella no paraba de discutir y de decir: – Dejadme tranquila, que yo sigo a mi ritmo…. (terca como una mula).
Al final consiguieron retirarla, con el consiguiente enfado, pero hicieron lo correcto, porque aquel recorrido jamas lo hubiera completado.Copio este fragmento escrito por Quico Soler (quien fuera en 2001 campeón de Europa de Skyrunning), y que aparecía en la revista Trail en Julio de 2011 bajo el título “Lágrimas”.

La semana pasada, en el maratón de montaña de Berga, fui testigo de otra versión de llanto que me proporcionó la inspiración para el presente artículo. Después de ver el paso de los corredores bajo la imponente mola rocosa de Gallina Pelada, nos trasladamos a Corbera para animarles en la última parte del recorrido, y al pasar por los Rasos de Peguera nos encontramos, fuera del recorrido y ya en la carretera asfaltada que baja hacia Berga, una corredora que iba andando.

 

 Paramos el coche para bajarla, pasé al asiento de atrás del coche y ella subió delante. Nos contó, indignadísima, que en el control no la habían dejado continuar (claro, era el primer control de paso, en el primer tercio de la carrera, y ya iba 20 minutos fuera detiempo) y que, además, no la trasladaban a Berga en coche hasta que no hubiera más gente retirada.


 Lloró de rabia y de indignación, despotricó de las carreras de montaña y dijo que en cuanto llegara a casa lo primero que haría sería anular la inscripción que había hecho en el Ultratrail del Aneto. Pensé que era lo único sensato que había dicho desde que la recogimos.

 

Me abstuve de darle a conocer mi punto de vista, pero uno ha de ser consecuente con los retos que voluntariamente asume, y si estos están por encima de sus posibilidades, no es lícito que cargue contra los organizadores ni el entorno. Si nuestro estimado deporte está de moda y una persona que no ha pisado nunca una piedra resbaladiza, se cree que con subir media docena de veces a la loma que tiene al lado de su ciudad ya puede afrontar el maratón de Berga o el Ultratrail del Aneto, por nombrar estos que tenemos a mano, alguna cosa no cuadra.

 

Lo que queda claro, por muy fácil que algunos podamos tener la lágrima, es la ilegitimidad del llanto de aquella corredora.Bueno, es un tema sobre el que ya he hablado antes, por ejemplo aquí , y sobre el que cada uno puede reflexionar y comentar ¿somos coherentes cuando elegimos un reto?
 

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