Cuando mi meta es el propio camino

Llevo más de 15 años corriendo, y los últimos tres más en serio haciendo larga distancia. Sé que nunca ganaré, sé que soy uno más de los que rellenan los cajones de salida, que disfruta tanto o más con los entrenamientos que con la carrera en sí. Correr, andar, todo lo que sea moverse forma parte de mi existencia. En los entrenamientos te das cuenta que no te hace faltan copiosos avituallamientos para hacer distancias considerables, que disfrutas más cuando acabas una buena salida con los amigos que tras una ultra, o que eres capaz de rodar horas y horas sin necesidad de compañía, sólo tú, tus pensamientos, el camino, …

Ya llevaba desde el año pasado rondándome la idea de hacer algo diferente a lo que hago normalmente, prescindir de dorsales, correr por el simple hecho de correr, por el hecho de moverte, paso tras paso, sin presiones de tiempo o normas, simplemente ir de A B, buscar la ruta, y hacerla, sin más.El sábado a las 6, mochila cargada y 102km por delante, con la casa de mis abuelos al final del camino, trayecto que tantas veces he hecho en coche pero esta vez quería hacerlo a pie. Algo así necesita una preparación que una carrera ya te la da toda hecha. Aparte de un mínimo de forma física, necesitas plantear la ruta, caminos o carreteras, buscar las opciones más cortas o menos problemáticas y buscar posibles abastecimientos durante el trayecto. Aquí el objetivo no era llegar lo antes posible, tener un ladrillo o una camiseta de regalo, esta vez el premio era hacer el recorrido en sí mismo, disfrutar recorriendo caminos que no conoces, la incertidumbre de poder perderte, ver como montañas lejanas se acercan poco a poco hasta pasarlas y olvidarlas en la distancia, ¿trofeo final? la satisfacción del trabajo bien hecho, de una familia que te espera y el abrazo de unos abuelos orgullosos.

Carreras hay muchas, seguiré participando en ellas, seguramente más duras, pero el sábado pasado hice “mi carrera”

Antonio J. Beltrán

4 pensamientos en “Cuando mi meta es el propio camino

  1. Enhorabuena Antonio, acabas de pasar del umbral sin retorno. Bonita experiencia.

    Un abrazo.

  2. Bonito reencuentro Antonio. Me imagino a tu abuelo todo orgulloso contándoselo a sus paisanos. Bravo compañero!!!
    Un abrazo.
    Sergio K2.

  3. La verdad que síiii, esto es un camino sin retorno!!! el gusanillo ya me había picado hace tiempo, pero esta vez ha llegado profundo, y ahora sólo pienso en el próximo paso!! Un abrazo chicossss y espero que nos veamos en otoño!!

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