Como si corrieras por última vez

Debería estar prohibido correr sin ganas. Supongo que todo el mundo lo hace en mas de una ocasión, por diferentes motivos, sobre todo por cumplir contigo mismo, o por no fallarle a los demás.
Me imagino que esto genera unas moléculas de mal rollo en el Universo, agujeros de aguja en la capa de ozono, o se graba en un rincón del lóbulo parietal destinado a “momentos chungos de la vida corriente”.
Está claro que genera un trauma, un pequeño tatuaje a nivel sentimental, no visible, pero acumulable.
Correr sin ganas es como ir de compras, pero ese “ir de compras” donde tu solo acompañas, y es el otro el que se compra cosas. Te aburre y te fatiga hasta límites insospechados.

A veces solo pensar en salir a correr ya te va fatigando, y sin embargo te cambias de ropa, luchas contra ti mismo, contra lo racional, resoplas y te encaminas hacia la puerta que da a la calle.
Las primeras zancadas son letales. La transición entre el “todavía estas a tiempo” y el “ya no hay marcha atrás”. Ese primer minuto hace mucho daño.
La gravedad , comandada por el orden del cosmos, hace que te sientas mas pesado y lento que de costumbre, y piensas ” me cago en la puta, lo voy a dejar”……pero no lo dejas.
En un día en que los elementos acompañan, el daño es menor, pero si es un día de perros, tendrás estigmas neuronales de por vida.
Perdido en la ciénaga de tu propia estupidez, porque sueles ser estúpido con ganas, pero ser vapuleado por lluvia y viento, con desgana y apatía, eleva tu estupidez a nivel elite.

A menudo pensamos que renunciar es someterse, y prevalece nuestro ego sobre nuestra razón. Luego, al acabar, nos consolamos con frases como “lo que no te mata te hace mas fuerte” , o pensamientos del tipo “el de hoy ha sido un entrenamiento para endurecer la mente”.

Con un poco de suerte, lo que comienza siendo “correr sin ganas”, se va transformando sobre la marcha, y poco a poco van desapareciendo las sensaciones chungas, te vas sintiendo ligero, cómodo, y vas mutando de piltrafa a cosa que corre con cierta soltura. Quizás, ese poco de suerte, te lleve a esbozar una leve sonrisa interior, quizás incluso te atrevas a apretar el ritmo, tal vez acabes tarareando una canción, y sintiéndote feliz. Entonces, y solo entonces, sentirás que eres un estúpido, pero uno afortunado…….y ese día el Universo se librará de unas cuantas de tus moléculas de mal rollo, y pondrás un par de parches de bici en la capa de ozono.

Correr sin ganas debería estar prohibido, por lo menos al que corre libremente, porque hay quien corre obligado por terceros, o cobra por ello…….esos que se jodan, lo siento.

A menudo recuerdo una frase que me escribió un amigo que nació con parálisis cerebral, y que me hizo saltar las lágrimas : “si pudiera pedir un deseo, sería volver a nacer y poder correr a tu lado”.
Treintaicuatro años atado a una silla de ruedas, y sin poder articular una sola palabra, viendo mis fotos por internet, y escuchando mis historias. Debe ser muy duro.

No nos damos cuenta de lo que tenemos, y es por eso que no le damos valor.
Deberíamos ser conscientes de nuestra movilidad, de la presencia de unas extremidades que algunos no tienen, o de otros que aun  teniéndolas,  no pueden moverlas, o lo hacen sin control sobre ellas.
Da pena ver cuerpos que nacen sanos, y que vamos atrofiando poco a poco, intoxicándolos día a día , restándoles movilidad con kilos de mas y horas de sillón.

No solo debería estar prohibido salir a correr sin ganas, es que debería ser obligatorio salir a correr como si fuera nuestra última vez, porque no sabemos si lo es.
Salir a correr desbocados, disfrutando del momento, disfrutando de algo que otros no pueden, de algo que te encanta hacer. Apurar el tiempo del que dispones, sin dejarte nada en el tintero, acabando cansado y empapado en sudor. No hablo de ir al límite, hablo de sentirnos vivos, y de celebrar que podemos. Quizás mañana surja algo que te impida salir a correr, así que es hoy, es el ahora, porque el mañana no existe.
La próxima vez que salgas, hazlo como si corrieras por última vez……..no vas a dejar de ser tan solo un estúpido, pero puede que seas uno un poco mas feliz.

P.D: Perdón por lo de “estúpido” y Feliz Año Nuevo. Gracias por leer este cutre blog.

Fotos: Ian Corless.

Maratón de Tanger 2015, el desastre marroquí.

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Este año era la segunda edición del maratón de Tánger, me encantaba la idea de ir pero no conocía a nadie de Algeciras que hubiera ido a la carrera larga y es que lo llaman MARATÓN pero aquí también hay esa costumbre de hacer tres carreras en una (como el aceite lubricante), esa costumbre se está extendiendo demasiado y lo que busca es una bonita foto en la salida, un espectáculo que resulta atractivo para el que no conoce el tema y que desanima al que participa porque cada uno tiene un ritmo distinto.

La web de la carrera no es nada clara, pero al no coincidir con la Media de Algeciras me animé cuando mi amigo Pepe Sánchez, gran conocedor del mundo tangerino, accedió a acompañarme, me daba confianza y seguridad.

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Saqué los billetes de barco en la web de la carrera, tenía un buen precio y salíamos de Tarifa. Nos presentamos con mucho tiempo en esa ciudad tan maravillosa y cuando solicitamos el billete empezaron los problemas: la organización no había informado a la empresa FRS de los billetes emitidos y al final gracias a un recibo que yo tenía me dejaron pasar a pocos minutos de partir, casi nos quedamos en tierra.

En el barco había bastante conocidos de las carreras, sólo uno de ellos hacía la distancia del maratón, era Manolo Tenllado, del Tesorillo. Los demás participaban en la de 10km y 21km.

Tras rellenar todos los formularios de entrada y relajarnos un poco llegamos en un momento a Tánger.

12227681_10205834134038684_6632329931345071043_nYo siempre he dicho que vivimos demasiado lejos de Marruecos, es una distancia cultural, no podemos acercarnos porque somos mundos diferentes, nunca podremos converger porque no hablamos el mismo idioma cultural, pero si vas a nuestro vecino país debes quitarte tu mentalidad europea porque si no te sientes inseguro y fuera de lugar. Y eso fue lo que me pasó a mí ya que en el paseo en la búsqueda del hotel gracias a mi amigo Pepe no tuvimos ningún problema con los dos tangerinos que nos quisieron engañar, nada grave.

Tras dejar las cosas en el hotel buscamos el pabellón donde entregaban los dorsales. Con  la dirección que se podía leer en la web no dimos con ella, preguntamos a todo el mundo: policías, taxistas, hoteles, etc, nadie sabía nada, nadie sabía que había un maratón y la oficina de información de la ciudad cerrada en pleno sábado por la mañana. Tras 3 horas de dar vueltas nos metimos en un cyber y gracias al google maps pudimos localizar los nombres de las calles de alrededor del pabellón y con esa información cogimos nuestro tercer taxi del día, nuestro tercer intento de que el conductor no nos timara con el taxímetro, gracias a que Pepe ya se sabía esos trucos.

Ya en el pabellón conseguí mi dorsal y encontré a un chico con una camiseta de la organización del Maratón de Madrid, lo saludé y le comenté todo lo ocurrido hasta el momento y me dijo: “Esto es un desastre, no te lo puedes ni imaginar, así que mañana te vas a la salida 1 hora antes por si acaso”.

Ya al día siguiente me fui a la salida pronto tal como me advirtieron y gracias a que hablé con este chico me dijo donde era pues en la web también está mal la información.

Allí saludé a los conocidos con los que coincidí en el barco y empezó el espectáculo… Según la web los de la maratón saldríamos antes, había tres recorridos circulares, pero nadie tenía claro si se salía hacia un lado o hacia otro… al final salimos todos en mogollón, como si fuera una carrera popular de barrio sin orden, sin información, sin saber lo que me iba a encontrar, y encima el idioma español está como vetado, por los micrófonos nadie habla en castellano y sólo cuando se dieron cuenta que no podían organizar a los 1600 corredores dijeron algo en nuestro idioma. Salimos en plan colegial y al cabo de un par de kilómetros ví lo que se suponía que esa un avituallamiento, un conjunto de botellas de agua de 300ml, me acerqué abrí un paquete y me llevé una, todos hicimos lo mismo, hasta los niños que no corrían se llevaban el agua, yo pensé: “por lo que pueda pasar…”

El desvío de los corredores que hacían los 10km fue increiblemente mal señalizado, un par de chicos con un folio y una flecha pintada con un bolígrafo, sin especificar que circuito señalaba y yo que lo recordaba intuí por donde era. Se fueron unos 700 corredores, los demás nos quedamos recorriendo unas avenidas que me descubrían un Tánger enorme y desconocido para mí, amplias calles con una apariencia europea, todo muy nuevo y cuidado.


La separación del circuito de 21km no me pasó desapercibida porque no me lo podía permitir, fue mas o menos en km9 y allí hubo otro avituallamiento, en este caso mejor organizado, yo me hice con otra botella. Se fueron otros 800 corredores y nos quedamos 48, efectivamente de 1600 a 48, y empezó nuestro calvario.

En ningún momento del recorrido la carrera estaba señalizada, salvo los pasos de los 10, 20, 30 y 40km, en ningún momento se cumplió los avituallamientos que se ponían en la web y menos sus contenidos. Tras la separación y ya en nuestro circuito de 42km estábamos totalmente abandonados a nuestra suerte, lo digo con conocimiento ya que como se puede ver en el gráfico había un recorrido de ida y vuelta. Desde el km9 no tuvimos agua hasta el km30 ya que los voluntarios estaban sentados en algunos puntos de la carretera sin nada al lado, alguien se había olvidado de nosotros. Me encontré a Manolo e iba deshidratado y andando en el km14, le dejé mi botella de agua pensando que quedaba podo para tener otra y me equivoqué. Pasó una pick-up tirándonos bolsitas de dátiles como si fuéramos animales en un safari, pero de agua nada… lo único que facilitaba el trayecto es que íbamos con viento a favor y ligeramente cuesta abajo, pero eso era lo contrario a la vuelta…

Fue una pesadilla llegar al km30 (antes pasó el pick-up y me dió el resto de una botella…) y encima empezaba de nuevo la zona urbana, con el agravante de que nadie controlaba el tráfico y que nadie había señalizado nada, es gracias a la buena voluntad de algunos tangerinos y a la intuición que te da la desesperación la que me guiaba hasta el final, todo un desastre. En el km36 se me acerca una furgoneta y aparece el chico que vi el día anterior y me preguntó si necesitaba algo, le daba vergüenza de lo que estaba pasando, yo lo que quería era terminar de una vez.

Llegué como pude en el peor tiempo que he hecho en una carrera de este tipo, pero eso no es importante para mi, puedo tardar mas y haber disfrutado pero en este caso todo era un despropósito. Lo que mas lástima me da es la pérdida de oportunidad que puede tener para desarrollar un turismo deportivo en Tánger. Mucho tienen que cambiar las cosas para que ese evento deportivo llegue a ser un referente en el Estrecho y lo podría ser pero creo que es incompatible con la propia manera de ser marroquí, una lástima.

Volví pronto al hotel y cogimos el primer barco que pudimos. Tras menos de una hora volvíamos a estar en Tarifa y parecía que veníamos de muy lejos, consulté las clasificaciones y me reí a ver que había hecho podium en mi categoría, éramos tan pocos que prácticamente hubo premios para todos aunque nunca entregaron nada ya que no había nadie cuando llegué…

Me ha dado un calambre

Me ha dado un calambre. Lo acabo de notar. Llevaba rato avisando el muy cabrón. Comenzó como un extraño tembleque en el gemelo derecho, como queriendo llamar la atención, hasta que ha decidido mostrarse en toda su plenitud.
En medio del mecánico, pero voluntario, acto de la zancada, el rebelde calambre ha interferido en la repetitiva secuencia, sometiendo al musculo a una repentina contracción.
Fruto del espasmo, ha emergido de mi garganta un pequeño y afeminado grito, acompañado de una especie de salto o cojera de lo mas ridículo que se pueda imaginar.
Podría tratarse de un hecho aislado, pero todo apunta a que estas cuatro horas que llevo sudando, zancada tras zancada, con esta agobiante humedad, van a regalarme mas de una visita de estos pequeños cabrones.

Y pienso yo , mientras añado electrolitos a mi agua, que una mierda iba a correr Filipides desde Atenas hasta Esparta, y que Heródoto , el historiador, nos lleva vacilando desde el año 500 antes de Cristo.
¡¡ Venga ya, hombre!! ¿sin mochila, avituallamientos, ni coche de apoyo?  …….anda…….no me jodas……

Que muy mierdas tenemos que ser los ultrafondistas actuales, que con todo a huevo, a poco que falle, acabamos lloriqueando.
Me imagino a ese pequeño japones, todo el año entrenando a lo bestia, con todo milimetrado, ritmo….., cuando y cuanto comer……, cuando y que beber……..tiempos de paso……equipo de apoyo…….y peta a 30 kilómetros de Esparta.
Es como si Heródoto se cagara en el ego del pobre japones…….y se limpiara con su estampa.

Tres horas y una docena de calambres mas tarde, sigo corriendo.
Y no hay que ser Espartano, ni griego, ni japones, para llegar donde estoy, pero si que hay que entrenarlo todo, y no dejar de llenar el estómago con lo que se va gastando por el camino.
Con todo y con eso, voy a largar la pota que Heródoto jamas narró. El tal Filípides hubiese matado a su madre por llevar mi mochila, con todo su exquisito y reducido contenido. Aun así, el hombre no flaqueó, y yo me encuentro arqueado, con las manos en las rodillas, largando una gran vomitona.
Ahora si, no me hubiera venido mal a mi, la falda de ese señor para limpiar mis zapatillas.

A veces el vómito es el punto y final de la jornada, pero otras es una ráfaga de aire fresco, el alivio de una carga que te impide avanzar, y que te devuelve la energía y la confianza. Después de vaciarte puedes agachar la cabeza y tocar retirada, o levantarla de nuevo y arrancar a correr.

Queda claro que, lo de los calambres y el vómito, son señales evidentes que te manda el organismo, para hacerte saber que hay algo que no estas haciendo bien. Y queda claro también que, mi gesto de añadir electrolitos al agua, o el resurgir de las buenas sensaciones tras potar, son acuses de recibo que te permiten continuar.
Lo que no voy a hacer jamas, es desoír dichas señales y arrojarme absurdamente a un sufrimiento innecesario.

No se que opinaría Heródoto, pero nadie muere por correr 21 kilómetros. Nadie va a cruzar la meta de esa distancia, haciendo un tiempo mediocre, y va a morir por dicha causa. Se muere porque se tiene un problema, ajeno a dicha actividad. Se muere por no escuchar los mensajes que te manda el organismo. Se muere porque se rompe una máquina que ha estado parada mucho tiempo, y de repente la quieres exprimir.
Por contra, miles de sedentarios mueren frente al televisor, mientras escuchan este tipo de noticias……..eso si es una estadística palpable.

Las modas siempre han tenido consecuencias. El boom del Skate dejó muchos brazos rotos. El boom del Surf, dejó muchos ahogados. El boom del Padel dejó muchos gilipollas. El boom del Running está dejando muchos lesionados, algún infarto, y llenando el bolsillo de unos cuantos.

Diez horas corriendo. Fin de los calambres y las nauseas. Comienza el dolor.

Pueden ser tus piernas, tus caderas, tus pies o tu espalda…….pero el dolor hace acto de presencia, y se acentúa cuando paras, cuando te sientas un minuto, y cuando vuelves a arrancar.
Con un poco de suerte tu meta está ya cerca……..con ausencia de ella, apenas llevas la mitad,o un tercio del camino a recorrer para cruzarla.
El paladar comienza a saturarse de los mismos sabores y texturas. El día se torna noche, o viceversa. Por fin orinas con cierta normalidad.

Al igual que se pasan los calambres, se pasan las modas. La historia esta de los sorteos para pillar un dorsal, los colapsos de los servidores, las listas de espera……..pasaran. La gente se cansa pronto de todo. Los mismos que hoy llevan barba larga y el último botón de la camisa abrochado, hace unos meses iban con las cejas depiladas y el pecho al descubierto. Los mismos que entendían de vino y de jamón, ahora solo beben Ginger Ale y degustan canapés de pepino.
La mitad de las carreras que existen hoy en día, desaparecerán de aquí a tres años.

Consigo cruzar mi meta. Da lo mismo mi felicidad o mi satisfacción personal. Al igual que con el pobre japones, Heródoto acaba de cagarse en mi ego, y se ha limpiado con mi estampa. Según la historia, Filípides llegó a Esparta, después de 246 kilómetros, descansó unas horas, y emprendió el camino de vuelta : otros 246 kilómetros.
Por mi parte, regresar al hotel ya va a ser un cachondeo, así que imagínate dar la vuelta en dirección a la linea de salida……

Euráfrica 2115, primer centenario de una maravillosa iniciativa.

¡Cómo pasa el tiempo! Nunca hubiera pensado que llegaría a tener 148 años, me quedan dos para la desconexión y me han permitido esta entrada a modo de reflexión sobre la Euráfrica Trail sobre todo por lo que significó y por lo que en estos 100 años ha supuesto para nuestra zona.

Las cosas son muy distintas ahora y es largo de explicar, si estás leyendo esta entrada, intentaré resumir esos cambios para que se aprecie todo lo que ha significado Euráfrica Trail para esta zona. Procuraré llevar un orden adecuado…

El año 2015 fue muy complicado, el año en que se hizo la EDICIÓN CERO de la Euráfrica Trail, el gobierno de España insistía que la grave crisis económica en la que vivíamos estaba desapareciendo y al margen de lo que pueda pensar cada uno las tensiones independentistas de Cataluña, el cambio de gobierno a final de ese año, el auge de los populismos, los atentados de París y la victoria de los terroristas musulmanes en Siria provocaron unos cambios que serían impensables en ese año pero que ya en este año 2115 hemos asumido.

La democracia asamblearia se impuso al cabo de los años y en la República Catalana, algunos años después de proclamarse, se decidió por votación disolverse y que el Principado de Andorra la anexionara, aquello duró poco pues la seguridad y la gestión se había vuelto tan obsesiva para todos que el gobierno andorrano con sede en Barcelona vendió el estado andorrano a la compañía Apple, aquel sueño de una Andorra con mar duró sólo 7 años. Mientras el resto de lo que en el 2015 se conocía como España se fue adaptando a esas nuevas situaciones sociopolíticas que se venían sucediendo. Amancio Ortega planteó la compra de lo que antiguamente era Galicia, Asturias y Norte de Portugal, y es que las compañías no tenían suficiente ya con ganar dinero y deseaban plasmar en sus cuentas de resultados algo más de ganancias, necesitaban territorios para gestionar y así multiplicar exponencialmente sus resultados, por otra parte los antiguos políticos ya no tenían capacidad para imponer sus gestiones y la población prefería gestores profesionales que les dijeran lo que tenían que hacer. Es lo que pasó con Google que compró el resto de los territorios de la Península Ibérica salvo lo que era la comunidad autónoma de Andalucía la cual tuvo la suerte de ser anexionada por Gibraltar, tremendamente rica gracias al juego on-line, y pasó a tener soberanía británica, la única zona donde las empresas dueñas de los territorios al norte de Despeñaperros sólo ofrecían servicios y no eran dueños. La Corona Británica nos permitía seguir con nuestra propias costumbres y el Estrecho se había hecho famoso dentro de los miembros de la Commonwealth.

Este ambiente actual es muy distinto al que había en el 2015, desde que hace unos 60 años Google con ayuda de Apple y Windows consiguió conectar las terminaciones nerviosas a una placa base e implantar detrás de la oreja una conexión miniUSB se multiplicaron las posibilidades de interactuar con el cuerpo humano, pero lo definitivo fue cuando se consiguió convertir al individuo en un archivo ejecutable. Entiendo que si estás en el 2015 y he conseguido que te llegue esta reflexión te resultará complicado comprender que significa eso pero es simplemente que toda la persona, su parte emocional, sus conocimientos, su memoria, todo lo no físico pasa a ser un archivo y una vez en ese archivo puede ser ejecutado en otro cuerpo ya que el tuyo se queda “sin programa”. Todo esto vino por la obsesión de la seguridad, el tremendo gasto sanitario y el control de esas empresas que he nombrado. En las zonas propiedad del norte no te dan a elegir y dependiendo de tu patrimonio e ingresos te proponen la exportación de tu persona a un archivo para que tu cuerpo no genere mas gasto, estés seguro y haya una eliminación ordenada de cuerpos con enfermedades. Las compañías te dejan que utilices unos cuerpos normalizados, es decir uno como Robocop (esa película de hace más de 100 años), pero el problema es que en esos cuerpos no se siente, no hay sensación de olor, de calor o frío, y es tan caro que prácticamente nadie lo ha podido utilizar y no hay posibilidad de interactuar con el exterior y es que un archivo dura más que una persona viva y es por lo que yo tengo 148 años.

Mi caso es algo distinto, al vivir en Algeciras y al pasar a ser territorio británico no estamos obligados a pasar a ser un archivo, pero te ofrecen hacerlo cuando tienes muchas posibilidades de que la muerte está cerca. Yo opté cuando con 96 años me di cuenta que había perdido algo de fuerzas en las carreras de más de 50km, con 50 ediciones de la Euráfrica a mis espaldas no quería verme limitado y mis familiares, mi mujer, mis hijos y mis nietos, me animaron ya que de esa manera nunca me verían débil y tras una velada de despedida muy entrañable procedí a dar el paso, era exactamente la primavera de 2066. Cuando asumes esa decisión debes tener en cuenta que es irreversible ya que tu cuerpo es aprovechado en la medida de lo posible para mejorar otros enfermos y otro tema es que no puedes interaccionar con los que quedan vivos, es decir te mueres para ellos aunque tú los puedas ver utilizando dispositivos del hardware del servidor donde estés alojado. Ya no vuelves a tener sensaciones físicas, de manera que si nunca tuviste dolores nunca los tendrás y cosas por el estilo, por eso dar este paso cuando eres joven no es recomendable porque habrá cosas que nunca podrás experimentar, sensaciones que nunca tendrás ni comprenderás, es verdad que podrás ser testigo de cosas que tu naturaleza humana no te hubiera permitido por ejemplo ver el centenario de la Euráfrica Trail, pero las sensaciones que tuve ese día no las podría saber si no hubiera estado allí.

Yo recuerdo aquella jornada, la edición cero, como un día de ilusión colectiva. Aitor y Adrián consiguieron unir a mucha gente y encauzarlas en un proyecto que el tiempo les ha dado la razón ya que sirvió para recordar que aquel territorio era algo más que un puerto importante y una zona fronteriza. Aquella edición cero tuvo sus fallos pero salió bastante bién, con los años se mejoraron los puntos débiles y se perfeccionó hasta tal punto que la demanda de corredores subió de manera preocupante y se tuvo que limitar por evitar el impacto que podría suponer en la naturaleza de los dos parques naturales por los que atraviesa. En su primer centenario siguen siendo 500 los privilegiados que pueden participar y hace años se estableció un baremo de carreras en las que había que participar, igual que lo hacía el Ultra Trail del Mont Blanc, actualmente hay que participar allí para tener puntos suficientes en la Euráfrica.

Me han permitido hacer esta entrada como despedida, en dos años me borran y es que el archivo en el que te convierten no es para siempre, tampoco me importa, ya que todo debe tener un final y seguir siendo espectador solamente me apetecería si pudiera realmente vivir plenamente como lo hacía en mi cuerpo humano. Pasado todos estos años y viendo que las cosas en las que había creído se han llevado a cabo, como la Euráfrica Trail, estoy preparado para la desconexión real, para el borrado total, en estos dos años que me quedan seguiré recordando esas sensaciones que tenía cuando trotaba por el camino hacia las Antenas, cuando subía por Prisioneros, cuando sentía la humedad de la niebla atrapada entre los Alcornoques y helechos de lo que sigue siendo la última selva de esta Europa tan cambiada en el 2115. Podría seguir contando lo distinto que es ahora la realidad, podría daros mi opinión para hacer ésto o lo otro, pero hay algo que no ha cambiado y que sigue ahí para que lo descubra el que venga al Estrecho y es el espíritu de la Euráfrica, cien años después sigue vivo como el primer día.

Gracias Aitor, gracias Adrián por enseñarlos que estaba ahí, nosotros solos no lo veíamos.

 Foto Manu Hurtado

Bilbao: Fiebre del Sábado Noche.

Dicen de Bilbao era una ciudad gris, una población con ganas de tener mar pero que le quedaba algo lejos y que lo alejó todavía mas encerrándose en un ambiente industrial y agobiando a la ría con una contaminación bestial. Dicen todo eso y que su prosperidad era envidiada por muchos en otras partes de esta España nuestra. Dicen que allí se entendía el fútbol de una manera especial, que su equipo era realmente y plenamente español, que solamente ellos pueden jugar en una catedral.

Nunca había estado allí, había pasado de largo, no me había parado a descubrir si todo aquello era cierto, pero ahora tenía mi oportunidad. Motivos familiares me permitían pasar un fin de semana en esa ciudad y casualmente coincide con la carrera que desde hace unos años presume de ser la única maratón nocturna de España.

           

Me he encontrado una ciudad maravillosa, luminosa, nada gris, llena de vida y sobre todo acogedora. Toda esa imagen que me habían trasmitido quedaba borrada y me llevo al Sur todos esos momentos de una visita que ha resultado ser un encanto. Creo que sería la única ciudad en la que me atrevería a entrar a un estadio de fútbol y sentarme a ver un partido.

Pues esa imagen que me llevo de esta ciudad puede trasladarse al maratón, una fiesta, un auténtico acontecimiento social y deportivo. Pero concretemos: La Maratón Nocturna de Bilbao es realmente un conjunto de carreras: 10km, Media y Maratón, y ello implica muchos objetivos distintos y si encima en la salida hay más de 13000 personas esto se multiplica. Me avisaron de esta peculiaridad y salí a disfrutar del momento.

En la salida hubo distribución de dorsales dependiendo de la carrera, pero por lo que yo ví estábamos todos mezclados, imagino que los élite sí se colocarían bien, pero yo estaba rodeado de muchas ilusiones y de ganas de pasarlo bien.

Cuando se dio la salida tardamos varios minutos en movernos, luego un estrechamiento en los primeros tramos y hasta que no alcanzamos la primera avenida no pude empezar a “respirar”. El ambiente era espectacular, mucho público y mucho aplausos, eso hace que vayamos en una nube pero yo no me olvidaba que debía hacer 42km.

Tras unos 45min los que tenían que hacer 10km desaparecen, unos 6000, y nos quedamos el resto, se notaba esa falta y ya se podía rodar con mucha mas comodidad. Llegamos al km20 estamos a punto de hacer la Media, de terminar la primera vuelta del recorrido y se nota un poco menos de gente. Al pasar por la meta se van los que terminan y nos quedamos los que realmente habían venido a correr la carrera que da nombre a la prueba, éramos unos 600… de 13000 a 600, y la segunda vuelta ya no fue igual… La gente se había ido, corríamos con la amplitud que hubiéramos deseado desde el principio pero con mucha soledad, afortunadamente hubo fieles que aguantaron y nos animaron, y tienen mucho mérito pues la suave lluvia que hubo por momentos resultaba muy agradable para el corredor pero no tanto para el espectador. Llegué en un discreto tiempo pero con la sensación agradable que da el terminar estas pruebas.

Esta carrera no es de las que vendrás a hacer tu mejor tiempo: la multitud y algunas rampas no te lo facilitarán, pero esta muy bien organizada y la visita a Bilbao te va a merecer la pena ya que entre otras cosas el horario de esta carrera te facilita compatibilizar tu visita con esta prueba deportiva. ¿A qué esperas?

Fotos: El Mundo y GuiaBilbao.

LAKES SKY ULTRA

 

Después de haber corrido en Escocia y Gales, sobre todo al estilo Dragons Back Race, me quedó la esencia de las carreras de montaña por aquellas tierras, su forma de entenderlas, su tipo de montañas, su tipo de terreno, su duro clima, y su espíritu aventurero. Sigue leyendo

Sereis lo que ellos odian

 

Es fácil mirarlo desde afuera, pero te ha costado mucho estar aquí.
Algunos te critican por dejar en casa a la familia, a tu pareja, y viajar a correr por las montañas, para “quitarte del medio”.
A otros incomoda tu felicidad, tus experiencias, incluso parecen desear que no logres cruzar la meta. Sigue leyendo